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Editorial

Por la constitucionalidad

ACTUALIZADO 24.04.2019 - 6:53 pm

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El 24 de abril se conmemora un aniversario más de la Revolución de Abril del 1965, donde el pueblo asumió como banderas la defensa de la constitucionalidad y el restablecimiento de la democracia violentada por el Golpe de Estado que derrocara al primer gobierno democrático, luego de liquidada la tiranía de Trujillo y que encabezara el Prof. Juan Bosch.
   
Esa lucha heroica por la constitucionalidad y la democracia fue confundida por las fuerzas del imperio, que decidieron invadir la República bajo el temor de una nueva Cuba, convirtiendo aquella gesta histórica de la dominicanidad, en una guerra patria en defensa además de la soberanía y la independencia de la nación.   
   
La constitucionalidad y la democracia han sido las banderas doctrinales que han guiado el espíritu impulsor de las fuerzas que históricamente han aspirado por una República Dominicana democrática y regida por una institucionalidad basada en la Ley y en un estado de derecho.
   
Esos ejes doctrinales están presentes hoy, como en aquella gesta patriótica por la constitucionalidad democrática. Y por eso, en las actuales circunstancias en que ciertos grupos amenazan con violar nuevamente la Constitución, las banderas en defensa de la Constitución y la democracia, cobran fuerza y actualidad, avaladas ahora por la voz de la Iglesia Católica, institución religiosa cuya influencia social y doctrinal también se ha levantado en protección de la libertad y la democracia, tal como lo hiciera con la Carta Pastoral de enero del 1960, cuando la tiranía reprimía con toda crueldad a la valiente juventud dominicana que luchaba por la libertad y la democracia constitucional.
   
Llamamos la atención sobre la necesidad de recordar la historia y sus lecciones, especialmente sobre los grandes obstáculos que siempre ha tenido el pueblo dominicano en su aspiración por un orden político basado en la Constitución y en la institucionalidad democrática, que rija la conducta de los ciudadanos y de las instituciones que conforman los poderes del Estado.
   
Defendiendo la Constitución y la institucionalidad democrática, los dominicanos deberán dar un salto para adecuar su comportamiento cívico al aparato jurídico-político del Estado racional y legal, para de ese modo dejar atrás el comportamiento informal y primario, que ha caracterizado la conducta política de la ciudadanía aldeana y del modelo de liderazgo de los gobernantes apegados al patrón cultural de la “dominación personal” que ha modelado el paradigma del poder caudillista, reforzado ahora por el Estado clientelar y patrimonialista.
   
Los vicios de la corrupción, la impunidad, el monopolio y el control absoluto de los poderes del Estado, deberán ser superados por un orden social donde todos los ciudadanos y sus gobernantes, se comporten de acuerdo a las categorías de conducta exigidas por la Constitución y el ordenamiento del Estado democrático y de derecho, tal como lo establece la Carta Magna.
   
El 24 de abril es una fecha propicia para rendir homenaje a los héroes caídos en aquella gesta patria. De igual manera, sirva la ocasión para reconfirmar el compromiso de los dominicanos por su Constitución y su democracia, para que en vez de violarlas se fortalezcan y se consoliden.

¡Qué vivan siempre los héroes de la Revolución de Abril!  


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