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Editorial

Semana Santa y renovación

ACTUALIZADO 16.04.2019 - 7:51 pm

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Estamos en Semana Santa, época para reflexionar y  para que los seres humanos recorran su interior con sentido autocrítico, con el propósito de identificar sus debilidades, errores, inconductas y el egoísmo con la sagrada misión de rectificar en busca de transformarse en personas purificadas.
   
Hoy día la sociedad está atrapada en una crisis social, incertidumbre, violencia e injusticias; la población sufre los efectos de la descomposición que se expresa en vicios, drogas, corrupción y crímenes horrendos.
   
Oportuno es que el hombre y la mujer decidan   renovarse, lo que implica que se inspiren en el sacrificio y crucifixión de Jesucristo, el Hijo de Dios que entregó su vida para redimir a la humanidad y liberarla de los pecados.
   
Se tienen grandes retos por delante para superar los problemas que afligen a millones de personas, quienes sobreviven en medio de precariedades y antivalores.
  
 Abrazarse de la fe es una opción en aras de cambiar, pero ese proceso debe complementarse con solidaridad, amor, tolerancia y abnegación; estas virtudes son esenciales por la paz y la estabilidad de las familias.
   
Procede emprender iniciativas eficaces en busca de respuestas satisfactorias a las necesidades básicas de la población, debido a que Jesús siempre consagró su vida a esos fines en procura de la felicidad.
   
Los dominicanos deben estudiar el comportamiento y las enseñanzas de Jesucristo, porque son fuentes de sabiduría, amor por el prójimo y herramientas para convivir en armonía.
   
Justo en este momento cuando la sociedad es estremecida por crímenes horrendos, violencia intrafamiliar, pederastia, robos, asaltos, estafas y otros delitos, hay que meditar a la luz del cristianismo en busca de reencontrarse con los principios y los sentimientos nobles para suplantar el mal por el bien.
   
Aunque la Semana Santa es una fiesta católica, es sensato que todos los sectores aúnen  fuerzas, sacrificios y voluntades por el bienestar colectivo y  la convivencia pacífica; el compromiso hay que asumirlo con responsabilidad para edificar una sociedad justa y humana.
   
Hay que luchar por la erradicación  de los feminicidios, la destrucción de los recursos naturales, el desfalco en las instituciones públicas, el desorden institucional, el hambre, la pobreza , el narcotráfico e insalubridad; los días santos deben aprovecharse  para reflexionar en torno a esa  problemática nacional, porque despertarán las fibras que crean conciencia para trabajar por la bienaventuranza del pueblo.
   
Es  tiempo de solidaridad, amor, perdón, devoción, concordia y tolerancia, pero también  de ejercer una ciudadanía responsable por una mejor nación.
Que la sensatez y el recogimiento, pues, normen el comportamiento en la Semana Santa.

Pobreza y salud mental

La pobreza, violación de los derechos humanos e iniquidad social  son  factores que influyen en el deterioro de la  salud mental en el 20 % de la población con trastornos psicológicos, conforme a resultados de estudios realizados en el país.
   
Así lo establece el Ministerio de Salud, en el contexto del lanzamiento del Plan Nacional de Salud Mental 2019-2022, el cual será una plataforma para reducir morbilidad, discapacidad y mortalidad.
   
A los enfermos mentales hay que prestarle la debida atención, porque son tan humanos como quienes disfrutan de salud.


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