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Editorial

TSE, PRD y TC

ACTUALIZADO 09.04.2019 - 6:24 pm

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La ilegitimidad democrática que ha caracterizado la vida interna del PRD, se pone de relieve nuevamente con el fallo del TSE, que anula por segunda vez la convención Pedro Franco Badía del 3 de diciembre del 2017 que ratificaba a Miguel Vargas como presidente del partido blanco. La decisión se toma luego que el Tribunal Constitucional había devuelto un fallo previo del TSE que anuló la convención que le otorgaba la presidencia del partido a Miguel Vargas.
   
La situación del PRD vuelve a lo mismo y los abogados del partido se preparan para recurrir de nuevo al Tribunal Constitucional, con el propósito de tener ganancia de causa y continuar con el control del PRD.
   
El largo conflicto que ha padecido el PRD, otrora mayoritario, viene desde el momento en que su dirección, luego de perder las elecciones del 2004 y salir del poder, decidió entregarle el partido a Miguel Vargas, sobre la base del criterio de legitimación fáctica de que él era el único que tenía el dinero para poder enfrentar al PLD. Fue una decisión legitimadora del criterio fáctico del dinero y un abandono de los principios democráticos basados en la “voluntad popular”, fuente de toda legitimidad democrática. 

Esa perversión de la democracia se vio estimulada por la nueva cultura política que define la ideología del “libre comercio” con su énfasis en el dinero como valor central. Esa ideología trajo consigo la distorsión de la política como negocio, la cual indujo a los políticos al mundo de los negocios desde la función pública, al tiempo de hacer que los empresarios se asociaran a ellos para así tener la oportunidad de maximizar beneficios, mediante el tráfico de influencia.
   
Bajo esos predicamentos, la cultura política se hizo mercantilista, haciendo que la política se viera como un negocio, que ha propiciado la llamada “democracia clientelar”, donde el voto se compra y se vende, al igual que los actores políticos que se trasfieren en pública subasta motivados por la apropiación de los recursos públicos y por lograr la movilidad social que le permita dar el salto de la marginalidad y la pobreza a la riqueza ostentosa.  
   
En el marco de esas categorías, el PLD fue acumulando poder y riqueza, apropiándose del control de los poderes del Estado, y de gran parte de los recursos públicos, convirtiéndose en clase gobernante y dominante. En ese proceso, en el plano partidario electoral solo tenía como factor de riesgo la competencia del PRD, partido histórico promotor de la libertad y la democracia en el país.  
   
Por eso surgió la estrategia de dividirlo aprovechando sus conflictos internos y para lo cual aplicó su control, ya consolidado, de las altas cortes, en particular del TSE y la JCE para favorecer a Miguel Vargas y en contra del liderazgo mayoritario del partido. De esa manera se dividió al PRD y luego se le adscribió como aliado minoritario al partido de gobierno.
   
Así mismo el PLD, en sus dos versiones de liderazgo, ha utilizado su poder fáctico derivado del control de las altas cortes, al tiempo de haber creado las condiciones institucionales y materiales para sustentar su dominio político a largo plazo.

¡El nuevo fallo del TSE es un episodio de esa dialéctica del poder fáctico!  



1 comentario(s)


  • 1

    Enrique Santana

    10.04.2019 - 9:29 am

    Excelente articulo, Miguel perdió todo el poder que tenia sobre la mayoría del PRD al momento que en lugar de una convención democrática para elegir los candidatos a puestos electorales, se decidió a hacerlo por dedo, los no elegidos, que eran los mas, rompieron con el, a partir de ese momento su liderazgo palideció y pereció, Miguel no es político, es un comerciante de la politica, si va a una convención en la actualidad, Guido lo vencerá si se impone la decencia.


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