17 Julio 2019 12:25 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Nueva SCJ

ACTUALIZADO 05.04.2019 - 7:54 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Finalmente el CNM, luego del proceso de “evaluación”, decidió la conformación de la nueva Suprema Corte de Justicia (SCJ), integrada por nueve nuevos jueces, tres de los viejos, más los restantes no evaluados. Los nuevos jueces en general gozan de buena imagen y trayectoria. El nuevo presidente de la SCJ, Luis Henry Molina, es reconocido como un excelente profesional con dotes de buen gerente, por lo que se espera de él un buen desempeño y valiosos aportes.
   
Por esas razones las reacciones preliminares sobre la escogencia de los jueces, han sido positivas y se tiene la esperanza de que la nueva SCJ se aboque y realice las reformas que permitan relanzar ese importante organismo judicial y así recuperar la buena imagen perdida.
   
Esas perspectivas, sin embargo, se enfrentan a la sospecha razonable de que en la decisión del CNM prevaleció el objetivo político de la facción partidaria que encabeza el Presidente Medina y que tendría como propósito “politizar” el alto Tribunal Judicial para fortalecer su dominio político, con la doble finalidad de continuar en el poder y/o fortalecer su protección por si tiene que abandonar el objetivo de la reelección.
   
Esa sospecha y esas líneas de acción estratégicas tienen su origen en la necesidad que genera la tendencia o ley del monopolio, que obliga a maximizar el poder para “aplastar” a los demás contenedores y excluirlos del poder.
   
Montada sobre esa necesidad de monopolizar y concentrar el poder, surge la propensión a la intolerancia y al autoritarismo, patrones de comportamiento político que conforman la “matriz caudillista”, todavía vigente en la tradición política patrimonialista y corrompida.
   
Y es esa matriz autoritaria la que estuvo presente en la trama de que fue víctima la jueza de la República, Miriam Germán, sobre quien recayó el poder “aplastante del Estado”, regido por la nueva dominación “caudillista”.
   
Ese episodio revelador del atraso político dominicano, se asocia a las dos condiciones materiales que ha producido la gestión del grupo gobernante en la era del PLD. Estas dos condiciones son: El control total de los órganos del Estado, y la condición de haberse convertido en la nueva clase gobernante y dominante que ejerce un peso específico en la apropiación del erario y la producción económica.
   
Esas fueron las dos condiciones, que unida a la represión y la sangre, caracterizaron los fundamentos del poder en la Era de Trujillo.
   
El maltrato “innecesario” a Miriam Germán, en ese contexto del nuevo dominio establecido, guarda similitud con el martirologio de que fueron víctimas las hermanas Mirabal.
   
Revertir esas tendencias autoritarias y evitar el camino de la dictadura, es un desafío no solo para la sociedad civil y los grupos políticos que dicen profesar la democracia y la libertad, sino para esos nuevos y viejos jueces de la Suprema que estarían expuestos a las presiones naturales del poder autoritario, las cuales son impuestas por las leyes objetivas que impulsa el monopolio.
   
La sociedad civil y política deben mantenerse vigilantes sobre la dinámica que habrá de generar la nueva Suprema Corte de Justicia.

¡Mantengamos abierta la página del “continuismo”!


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.