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Odebrecht se esfuma

ACTUALIZADO 12.03.2019 - 6:35 pm

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El caso de corrupción continental más espectacular y de mayor penetración en la vida política de muchas de las naciones de la América Latina, sin dudas que ha sido el protagonizado por la multinacional Odebrecht de Brasil. El fenómeno está asociado a la evolución que trazara el llamado “Socialismo del siglo XXI”, el cual llegó a constituirse en una amenaza a la hegemonía que ha mantenido el Imperio de los EE.UU en la región.
   
De esa manera, mientras el chavismo en Venezuela se proyectó y unió a varios países en torno a la bandera de la emancipación, la liberación y la independencia soberana de los pueblos de la América Latina y del Caribe, las multinacionales brasileñas con las armas competitivas derivadas de la estrategia de la globalización neoliberal, se fue ganando los mercados de los países asociados, así como los gobiernos regionales, apoyándolos mediante la estrategia del soborno, la sobreevaluación de obras de infraestructuras y el financiamiento de campañas electorales.
   
Descubierta la trama antiimperial, sobre todo luego de develado el expediente del “Lava Jato” en Brasil y más adelante Odebrecht en los EE.UU, condenada por la Justicia americana, se arreció la contra estrategia de los EE.UU contra los gobiernos que integraron el “Socialismo del siglo XXI”, a los cuales se les aplicaron procedimientos inéditos como los “golpes blandos” utilizando la “judicialización” y el poder congresional para atacar a los políticos y regímenes desafectos.  Quedan solo en agonía y en acoso Venezuela, Nicaragua y nuevamente Cuba.   
  
En ese contexto, el desmonte judicial del dominio establecido por la Odebrecht, ha sido posible en varios países, por la mayor independencia de la Justicia, la cual se ha encargado de perseguir a los funcionarios, empresarios y presidentes que se vincularon y/o recibieron beneficios de la estrategia antiimperial de la Odebrecht. Hay más de una docena de exmandatarios apresados, perseguidos y prófugos de aquellos países donde cayó el “socialismo del siglo XXI” o donde hizo presencia el emporio empresarial brasileño.
   
Aquí en nuestro país, la caída de la Odebrecht inducida judicialmente por los EE.UU, provocó un sacudimiento ciudadano que dio origen a las más grandes movilizaciones de masas encabezadas por la Marcha Verde en contra de la corrupción y la impunidad y reclamando la independencia de la justicia.
   
Sin embargo, la estructuración del poder que ha alcanzado el partido hegemónico del sistema, controlando la Justicia y la economía del Estado, le ha permitido manejar el expediente judicial contra los imputados de Odebrecht, de tal manera que el caso se ha ido diluyendo en el interés de la ciudadanía.

Como lo había previsto la jueza Miriam Germán en su voto disidente al momento de las medidas de coerción, el expediente sometido por la Procuraduría no contenía los elementos de prueba que comprobaran la culpabilidad de los imputados.
  
El juicio preliminar, no deja dudas de la debilidad probatoria del expediente. Por ello el juicio Odebrecht contra la corrupción ha ido perdiendo interés en la ciudadanía, como también se ha ido desinflando la fortaleza que exhibiera la movilización que aglutinara la Marcha Verde. La Justicia dominicana parece quedará en deuda en el caso del ilícito de la Odebrecht.

¿Quién le pasará factura?


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