21 Mayo 2019 3:23 AM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Lecciones de la sequía

ACTUALIZADO 07.03.2019 - 7:56 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El largo período de sequía está afectando seriamente las actividades agropecuarias, la preservación del medio ambiente y el caudal de aguas de los ríos, muchos de los cuales se están quedando en su lecho sin las aguas de tiempos normales. En ese ambiente se evidencia la deforestación y la ocurrencia de incendios que complican aún más la grave situación causada por la sequía.
   
Son inestimables las pérdidas provocadas por el fenómeno natural, sobre todo a los productores agropecuarios, que en el caso de los ganaderos ya no saben qué hacer para evitar la muerte de sus animales y las pérdidas de sus cosechas. Aunque las autoridades de Agricultura han tomado algunas acciones para aliviar la situación, la magnitud e impacto de la sequía desborda las posibilidades de eficacia de esas medidas.
   
Y es en un momento como éste que se evidencia la necesidad que tiene el país de superar la agricultura tradicional por una agropecuaria moderna que se fundamente en una estrategia racional basada en la aplicación de la innovación tecnológica y en el cambio en los métodos de organización del trabajo agropecuario.
   
En ese orden de racionalidad, se hace imprescindible que el país retome con mayor vigor el plan nacional de presas, el cual se ha ralentizado en los últimos decenios, de modo que el país pueda hacer un más eficiente y oportuno aprovechamiento de las aguas almacenándolas tanto para el consumo humano, acueductos; generación eléctrica, hidroeléctricas; y para el riego de las fincas agrícolas, así como para el control de las inundaciones en tiempo de intensas lluvias.
   
Ese plan debe complementarse con el establecimiento de una autoridad de cuenca que vele por el mejor manejo de los recursos ambientales y por la preservación de los recursos naturales de las cuencas y subcuentas, mediante la implementación de los programas permanentes de uso de los recursos naturales según cuencas, reforestación y monitoreo de la cantidad y calidad de las aguas, supervisión de los sistemas de canalización de las aguas, así como de educación ambiental y agrícola.    
   
Para ello se hace imperativo el marco jurídico apropiado, el cual debe definirse con la aprobación y aplicación de la Ley de Aguas y de Ordenamiento Territorial. Ambas leyes han sido bloqueadas por los intereses particulares que gravitan en el Congreso y que han frenado hasta ahora su aprobación.
   
La sequía que azota, en especial a las comunidades de la Línea Noroeste, deja ver con dramatismo al asomo de la pobreza que afecta a cientos de familias que todavía se aferran a la vida en el campo. Defenderse de esos estragos de la sequía nos obliga a pensar en soluciones de mayor racionalidad que permitan que en el campo dominicano se instale una sociedad y agropecuarias modernas, para que se superen los males de una sociedad rural y agricultura tradicionales, que dejan a la población a expensa de lo que determinen los fenómenos naturales, por la falta de métodos de trabajo intensivos en tecnología y capital.  

¡Hay, pues, que modernizar el campo para superar la sequía, las inundaciones y la pobreza rural!



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.