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Ley Electoral, democracia y ciudadanía consciente

ACTUALIZADO 10.02.2019 - 5:39 pm

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La llegada al poder en República Dominicana se logra a través del sistema electoral, el cual norma el ejercicio ciudadano de votar cada cuatro años para elegir al presidente, vicepresidente, legisladores, alcaldes, concejales y directores distritales.  Es imprescindible que se garanticen elecciones transparentes, confiables, democráticas y que se respete la voluntad popular, factores determinantes para que impere la democracia representativa y participativa.
   
Al revisar resultados de los procesos electorales realizados en el país, se establece que han sido cuestionados, porque se han alegado fraudes y el uso de los recursos estatales en procura de asegurar que el partido gobernante aplaste a la oposición.
   
Incluso, esto ha sido constante, se han cuestionado a los miembros de la Junta Central Electoral, porque no han cumplido con su misión de árbitros responsables para garantizar elecciones diáfanas.
   
Ante esos antecedentes funestos, es un reto de los actores del sistema de partidos políticos, miembros de la Junta Central Electoral y de los ciudadanos aunar esfuerzos y voluntades con el propósito de que los comicios que se celebrarán en el próximo año 2020 se basen en la  diafanidad,  por la salud de la democracia.
   
Una ley electoral, por tanto, constituye una plataforma jurídica esencial para neutralizar que los gobernantes y los opositores contaminen la votación con maniobras que contaminan las urnas con la compra de cédulas, alteración de actas y otras prácticas indebidas que “atrofian” el derecho a elegir y ser elegido, mediante el voto consciente.
   
También se necesita una ciudadanía consciente y responsable para que ejerza el sufragio por conciencia, lo que implica que rechace las ofertas indecentes por parte de quienes “enlodan”  el voto con el “dinero corruptor”.
   
Senadores y diputados, quienes conforman el Congreso Nacional, aprobaron el pasado fin de semana la Ley de  Régimen Electoral, la cual regulará los comicios programados para el 2020.
   
¿Contrarrestará dicha ley las irregularidades que han matizado las elecciones que se han celebrado en el país? No se puede afirmar con certeza que las elecciones estarán libres de fraudes, porque en República Dominicana hay muchas leyes acorde con la evolución de la jurisprudencia en el mundo de hoy, pero las mismas se violan e irrespetan.
   
¿Qué garantía hay que se permita confiar que desaparecerán el clientelismo, el transfuguismo, compra de cédulas, uso de proyectos de asistencia social con fines político-electorales y otras artimañas que perjudican la legitimidad de las elecciones? Por el momento nada se puede descartar.
   
No obstante,  es oportuno ponderar la aprobación de la Ley de Régimen Electoral, en vista de que se consagran reglas que regulan el comportamiento de los actores del sistema, y al mismo tiempo se consignan sanciones contra quienes violenten el orden jurídico en materia electoral.
   
Se ha logrado un paso de avance, pero es un deber acatar el mandato legal en busca de que se aplique con drasticidad contra quienes se coloquen al margen del mismo.  

Para modificar el sistema electoral dominicano es pertinente articular la ley con civismo, conciencia y el amor patrio, debido a que solo así habrá un objetivo común: construir una verdadera democracia.


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