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Editorial

Sequía e inundaciones

ACTUALIZADO 07.02.2019 - 7:17 pm

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En medio de una sequía que está afectando a productores y ganaderos sobre todo de las comunidades de la Línea, el COE emitió una alerta a cinco provincias, donde se podrían producir inundaciones por efecto de la presencia de unas vaguadas que generarán lluvias dispersas en la parte central del país.
   
Son dos fenómenos naturales que podrían tener consecuencias desastrosas y que ponen en evidencia la falta de previsión y de planificación de que adolece el país, en especial en materia del manejo ambiental y los desastres naturales.
   
La sequía es un fenómeno regular que con cierta periodicidad ataca a ciertas regiones del país, provocando grandes pérdidas. Asimismo, las inundaciones también periódicas provocan pérdidas cuantiosas en viviendas, agricultura y agropecuaria, castigando a las poblaciones vulnerables, incluso con pérdidas de vida.
   
Sin embargo, frente a esos desastres las autoridades a lo más que atinan es a la ejecución de “operativos” de emergencia, para mitigar los daños que esos fenómenos causan, pero sin darle un tratamiento de más largo plazo y de mayor alcance y efectividad. Sequía e inundaciones podrían tener una más efectiva respuesta, si las autoridades asumieran la responsabilidad de impulsar un plan de construcción de presas que abarque la geografía nacional, con fines múltiples: para aprovechar las aguas que circulan en la red hídrica nacional, tanto para consumo humano, acueducto, irrigación de las fincas agrícolas y agropecuarias; generación de energía hidroeléctrica; regulación y control de inundaciones; así como mitigación de los efectos en los períodos de sequía.
   
Un plan de presas con esas funciones, sería todavía más efectivo, si se acompaña de un régimen de manejo integral de cuencas hidrográficas con planes de manejo, de modo tal que se regulen y controlen la foresta del país para conservar el medio ambiente y sus recursos naturales, sobre todo del agua.
   
Las instituciones públicas en torno al recurso agua tienen no solo la responsabilidad de asumir esas estrategias y planes, sino que en gran medida los tienen previstos y concebidos. Para ello se hace imperativa la aprobación de la Ley de agua, postergada en el Congreso, así como la Ley de ordenamiento territorial.
   
No dejemos pasar los desastres naturales, sin que ellos sirvan de motivadores de una disposición mental en nuestras autoridades y en la propia clase política, más apropiada para dar respuestas de mayor nivel de racionalidad y de más largo alcance, para hacer efectivo el manejo de los desastres naturales.
¡Qué todo no se deje a los “operativos” y a la “política”.

Embestida contra el fraude


Desde unas semanas hacia acá, después de lo de Baní, las autoridades han puesto al descubierto una cadena de fraudes millonarios que la opinión pública debe darle seguimiento: dos de ellos lo hizo público la DGII; otro lo presentó la DGA; y el último por las autoridades judiciales, dando a conocer un supuesto fraude cometido en la Corporación de Crédito Oriental por un monto de RD$ 1,600 millones.
  
Esta gestión de las autoridades, de ser justa y efectiva, podría contribuir a elevar la moral de las mismas, muy mermada por el nivel de la criminalidad y la ramificación del narcotráfico.
¡Sí, que se persigan los fraudes y la delincuencia!   


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