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Editorial

Mensajes de Trump

ACTUALIZADO 06.02.2019 - 7:29 pm

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En su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso Americano, Trump puso énfasis en la justificación económica de su gestión. En ese primer aspecto, destacó que su Gobierno ha provocado un “boom económico sin precedentes” que calificó de “milagro económico”. Resaltó que se han creado 5.3 millones de nuevos empleos y se han sumado 600 mil plazas de trabajo en el sector industrial.
   
Resaltar el crecimiento de la economía de los EEUU y su impacto en la creación de empleos, es una consecuencia práctica de su agenda, la cual se propone revertir la estrategia neoliberal de la globalización, que impone un nuevo orden global a partir de la dispersión por el mundo del capital según el criterio de maximizar los beneficios, aprovechando las ventajas comparativas y competitivas para la inversión de capitales.
   
Por el contrario, Trump se ha propuesto recoger esos capitales de los EEUU que crean trabajo en la globalización, para regresarlos a la gran nación del norte y con ello los empleos que se perdieron, para lo cual también se bajarían los impuestos y se elevarían los aranceles contra los bienes y productos extranjeros.  De esa manera, EEUU volvería a ser una nación próspera, grande y vanguardia de la modernización del mundo.
   
Se trata de una nueva versión extrema del neoliberalismo que en vez de la globalización trata de imponer el proteccionismo y el consecuente nacionalismo, en defensa de los altos intereses de la nación. Pero esa defensa del capitalismo egocéntrico de Trump, entra en contradicción con la visión clásica del capitalismo, más universalista y globalizadora, y de ahí su confrontación con los demócratas y con algunos sectores de los propios republicanos.
   
En medio de esa confrontación, Trump llama a todos a la unidad del Congreso para acabar con el estancamiento y para enfrentar situaciones como el desafío que representa la situación de Venezuela, la cual implica un mayor acercamiento al conflicto con sus mayores competidores como son Rusia y China, países de gran peso en la hegemonía mundial y que están haciendo acto de presencia en la región de América Latina, con lo que se amenaza el control de los mercados regionales.
  
Para Trump y los EEUU fuera del discurso, lo que está en juego en Venezuela en profundidad, es el control de su petróleo y sus otras riquezas naturales arrebatadas por la “revolución chavista y bolivariana”, y que son amenazadas por la presencia de Rusia y China como serios competidores. La necesidad precipitada de salir de Maduro y de apoyar a Guaidó, reside en esa presencia competitiva y no en el pretexto del restablecimiento de la “democracia” y la “libertad” de los venezolanos. Se ha dicho, y la historia lo confirma, que lo que predomina en las relaciones internacionales de los EE.UU “son sus intereses” por sobre los principios y valores de la libertad y la democracia.
   
Por último, en su mensaje a la nación, Trump volvió arremeter  contra los inmigrantes ilegales, al tiempo de insistir en la necesidad de construir el “muro” en la frontera con México, reforzando así el pensamiento xenofóbico y racista que domina en las derechas globales del capitalismo.

¡Entendamos los signos peligrosos contra la paz mundial!  



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