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Editorial

Elecciones en El Salvador

ACTUALIZADO 04.02.2019 - 6:44 pm

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Los resultados electorales en El Salvador se montaron en la ola política que recorre los países de la América Latina y que marca la expansión y predominio de las derechas y, consecuentemente, el declive de las izquierdas y del “socialismo del siglo XXI” que impulsaron Venezuela con Chávez y Brasil con Lula.
   
La ola a favor de las izquierdas latinoamericanas llegó a integrar a unos diez o más países, entre los cuales se contaba El Salvador, hasta ayer, cuando fuera desalojado del poder el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).
   
Sin embargo, la ola a favor de las derechas y de la economía de mercado coordinada por su mayor centro de poder como son los EE.UU, ha ido restableciendo y consolidando los regímenes democráticos dominados por los sectores empresariales existencialmente vinculados a las derechas, con lo cual de seguir la tendencia se eliminarán los últimos bastiones del “socialismo del siglo XXI”, como son Venezuela, ya en agonía, y Bolivia, que hasta ahora luce el modelo socialista mejor manejado por la nueva izquierda latinoamericana.
   
Con la esperada caída de Venezuela, prácticamente, la ola de las izquierdas se disolvería, pasando el panorama latinoamericano a ser dominado por las derechas y por la influencia permanente de los EE.UU. Se restablecería la máxima doctrinal del Imperio que reza: “América para los americanos”.
   
Eso no quiere decir que frente a esa dominación imperial no se mantengan los movimientos sociales de resistencia, tal como lo estamos presenciando en Brasil y en Argentina, países recuperados y donde las políticas neoliberales ya vienen generando fuertes protestas de parte de los segmentos poblacionales excluidos por el proceso de recuperación de los capitales, que mediante el modelo de economía neoliberal impone el Imperio.
   
Esa conclusión finalista, no obstante debe servir de lección, sobre todo respecto a la imposibilidad material y filosófica de instaurar el “socialismo” a partir de una economía de mercado, donde hasta ahora el Estado no ha podido superar la eficiencia del capitalismo, fracasando en las pocas experiencias donde el socialismo ha intentado superar la economía de mercado.
   
Así pasó en la URSS, en Chile con Allende, mientras que China y Vietnam tratan de consolidarse, pero con un modelo híbrido donde se institucionaliza al “libre mercado” conjuntamente con el dominio centralizador del partido comunista. Cuba parece intentar una línea de reforma en la dirección asumida por los países asiáticos, pero sus dificultades económicas fruto de la ineficiencia todavía constituyen serias amenazas a su régimen.
   
Frente a ese panorama político regional es importante que los políticos dominicanos lo tomen en consideración a la hora de los cálculos políticos y las estrategias en su lucha por el poder, sencillamente porque el país no está aislado, sino que los procesos políticos que se dan al interior del país, se insertan dentro de ese marco regional e internacional, y en especial bajo la permanente injerencia de los EE.UU.
   
El proceso de desmantelamiento de los regímenes de izquierda y su sustitución por regímenes afines con el centro hegemónico de las derechas mundiales, está en marcha y viento en popa, y debemos ponderar su alcance.    

¡No es tiempo de arriesgar la democracia!



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