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Migración, causas y muros fronterizos

ACTUALIZADO 06.01.2019 - 7:20 pm

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El debate sobre la migración masiva que fluye en la actualidad en el mundo,  no aborda las reales causas que estimulan a millones de personas a huir de sus países, por tanto, las propuestas que se enarbolan no solucionarán la problemática.
   
Representantes de gobiernos, de las organizaciones de los derechos humanos, políticos e intelectuales centran la discusión en si se deben construir muros en las fronteras más vulnerables, que se respete la dignidad de la población y la necesidad de albergar a los migrantes en refugios saludables.
   
Ante la dramática realidad que se expresa en tragedias en mares y océanos con la muerte de miles de inmigrantes y atropellos aberrantes, procede analizar la situación con profundidad en procura de identificar las raíces que sustentan la salida ilegal de  hombres, mujeres y niños de sus territorios, porque es la forma de justificar un diagnóstico basado en la verdad y la razón.
   
Crisis económica, desempleo, hambre, pobreza, desolación, insalubridad, carencia de oportunidades para crecer e iniquidad son factores que  convierten a los migrantes en exiliados sociales y económicos; esos son gérmenes que motivan a mucha gente abandonar costumbres, cultura, familia y todo lo que le rodea en busca de mejores condiciones de vida.
   
Se trata de un cuadro deprimente, el cual es consecuencia de la concentración de riquezas en reducidos grupos de poder,  desigualdad social, desequilibrio, estructuras políticas y económicas que alimentan al “capitalismo salvaje” y la deshumanización de las instancias estatales.
   
Para frenar la migración hay que modificar los modelos económicos, políticos y sociales con el objetivo de erradicar los males que empujan a muchas personas a salir por cualquier medio de sus naciones.
   
Gobernantes y clases dominantes tienen que meditar, y luego de autoevaluar su comportamiento y autocriticarse por la acumulación de bienes a expensa de la pobreza de la inmensa mayoría, entender la necesidad de redistribuir con equilibrio las riquezas e impregnarle rostro humano a las gestiones gubernamentales.
   
No obstante, es imprescindible auspiciar estudios e investigaciones para obtener resultados científicos que identifiquen con exactitud las circunstancias específicas que generan la migración global.
   
Es oportuno establecer que ni los controles en las fronteras ni la construcción de muros pondrán fin a la migración, porque las causas reales que provocan la “estampida” son estructurales y económicas.
   
Muestra de lo difícil de controlar las franjas fronterizas es República Dominicana, que comparte la isla Hispaniola con Haití, porque ha sido imposible evitar la entrada clandestina de indocumentados, a pesar de medidas estrictas y el reforzamiento de la vigilancia militar.
   
Igual ocurre en la frontera entre México y Estados Unidos,  debido a que ni la agresividad del presidente estadunidense Donald Trump ha logrado controlar la entrada de ilegales; incluso se ha fortalecido la afluencia de  migrantes  y miles de centroamericanos desafían al poder en una caravana hacia Norteamérica.
   
Las potencias mundiales deben cooperar con los países subdesarrollados con la aplicación de programas que permitan superar los problemas que originan la huida de seres humanos abrumados por la crisis; solo así disminuirá la migración, que no quepa duda.



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