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Áreas protegidas y presupuesto

ACTUALIZADO 04.01.2019 - 7:37 pm

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Las áreas protegidas  son pulmones ecológicos vitales para el equilibrio entre los ecosistemas y el ser humano, por tanto, deben conservarse y preservase como patrimonios sagrados de los pueblos. Es indispensable especializar recursos económicos, auspiciar programas educativos y concienciar a la población en torno a la importancia de cuidar a los parques nacionales para garantizar el amparo de las riquezas que conforman su hábitat.
   
Se trata de extensiones territoriales que acogen árboles, animales, fuentes acuíferas y todas las especies que pare la madre naturaleza, situación que evidencia que son esenciales para asegurar el crecimiento y desarrollo de la sociedad, así como el bienestar humano.
   
Corresponde a quienes dirigen a los estados empeñarse en la protección de la flora y la fauna que pueblan los parques nacionales, debido a que proporcionan agua, energía eléctrica y bellezas que atraen a turistas, es decir, que tienen incidencia social y económica en la sociedad.
   
Hoy LA INFORMACIÓN aborda el tema en la nota  editorial, a fin de evaluar cuál es la realidad en el país de las reservas naturales, porque el drama no es muy halagüeño, lo que debe preocupar a todos los sectores nacionales.
    
Pese al valor de las áreas protegidas, en República Dominicana no se le presta la atención que ameritan las mismas, lo que implica que problemas como deforestación, contaminación y conuquismo, entre otras acciones negativas ejecutadas por el hombre, devastan la diversidad de especies que se anidan en los parques nacionales.
   
Hallazgos en estudios e investigaciones establecen que las áreas protegidas son claves para la producción agrícola, en razón que protegen los suelos productivos de la polución, equilibran el ambiente climático, disminuyen la erosión de la tierra,  preservan la capa vegetal y previenen catástrofes naturales.
   
No obstante, a pesar de esa trascendencia, se carece de políticas eficaces y efectivas para evitar la depredación que aniquilan a los parques nacionales; ejemplo de esto se expresa en la falta de fondos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, porque no se le asigna un presupuesto acorde con sus necesidades y de los planes que deben emprenderse por la preservación de los Parques Nacionales.
   
Esta dramática panorámica se refleja en el destrozo de bosques, ríos, arroyos y manantiales, ecosistemas y de otras riquezas no renovables; el cuadro es tétrico y muy peligroso, puesto que está en juego la estabilidad social, económica y la vida en República Dominicana.
  
Procede que el Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo asignen un presupuesto que asegure recursos suficientes para que se puedan desarrollar con eficiencia los proyectos definidos por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y de esa manera cumplir con la misión ecológica por la recuperación y conservación de los parques nacionales; esa  es una prioridad  urgente.
   
No se puede postergar la tarea por la protección de los parques nacionales, porque en este momento están en estado de emergencia, y si continúa la devastación, en corto plazo se registrarán hechos desastrosos.

Qué se eduque a la población para que aprenda a convivir en armonía con la naturaleza, ese es un compromiso patriótico de los dominicanos.


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