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Gobierno y Pacto Migratorio

ACTUALIZADO 05.12.2018 - 7:25 pm

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El Presidente Danilo Medina decidió finalmente que la República Dominicana no suscribiera el Pacto Migratorio que auspicia la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que será firmado el próximo 10 y 11 de este mes de diciembre en Marruecos.  
  
 Con la decisión el Gobierno le ha dicho no al Pacto, al igual que varias naciones encabezadas por los EE.UU. El Gobierno ha respondido positivamente a la expectativa que se creara, dado la fuerte reacción “nacionalista y patriótica” que se levantara en su contra, luego del anuncio de que era inminente la firma por parte de la República. El sentimiento dominicanista amenazado, se ha visto regocijado por la decisión del Gobierno, el cual ha respondido al clamor de la nación. El impacto de esa afortunada decisión puede compararse con el que se alcanzara con la expectativa y decisión en torno a la Barrick Gold, Bahía de las Águilas y Loma Miranda.
   
La República Dominicana, como ahora los propios EE.UU con las caravanas migratorias de Centroamérica que presionan por entrar a ese país a través de la frontera con México, también se ve presionada por el flujo masivo e incontrolado de inmigrantes haitianos que buscan del lado dominicano mejores condiciones para sobrevivir, como consecuencia de las deterioradas condiciones de vida que se dan en Haití por el agravado estado de pobreza que caracteriza a esa nación caribeña.
   
La situación, que además tiene como razón complementaria la falta de un sistema de control migratorio y de frontera del lado dominicano, ha convertido el problema migratorio en un tema sensible que incluso ha sido tomado de bandera de lucha política por ciertos grupos políticos porque el mismo despierta la conciencia “patriótica y soberana” que define como una amenaza la inmigración masiva e incontrolada que viene desde Haití. Pero ese descontrol migratorio que se ve como amenaza, es una función deseada por los intereses empresariales y del propio gobierno que son los más beneficiados por una inmigración descontrolada que ofrece la ventaja de una masiva utilización de la mano de obra más barata y dócil como lo es la haitiana en comparación con la dominicana.
   
El Pacto Migratorio formulado por la ONU es una declaración de intenciones que, siguiendo el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que en gran medida inspira los derechos fundamentales contenidos en la Constitución de la República, constituye un catálogo de principios y objetivos que son asumidos como ideales deseables, pero que no son jurídicamente vinculantes, por tanto no obligan a los Estados. Son aspiraciones que intentan señalar como debería comportarse con racionalidad la humanidad en materia de migración.
   
Pero la racionalidad humanista no se puede entender en un país donde los grupos de intereses se manifiestan y se canalizan mediante una red de relaciones informales y primarias que “emocionalizan” la razón, donde no cabe, entonces, la racionalidad humanista de naturaleza universal.
   
Mientras tanto, el Gobierno ha decidido con inteligencia coyuntural, aunque el problema inmigratorio dominicano sigue ahí, sin la respuesta institucional racional que dirija su atención a la necesidad de definir e implementar un real sistema de control inmigratorio.

¡Despertemos la conciencia!        



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