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El CNM y el TC

ACTUALIZADO 04.12.2018 - 8:27 pm

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El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) avanza en el proceso para la escogencia de cuatro jueces del Tribunal Constitucional. En su última sesión de trabajo conoció de las objeciones a varios de los postulantes, las cuales fueron rechazadas por el alto organismo.
   
La expectativa que ha creado este proceso encierra dos posibles resultados finales: o se decide a escoger jueces probos e independientes que garanticen decisiones en base a derecho; o se escogen representantes de facciones partidarias que garanticen los intereses del poder político establecido.
   
En torno a esas dos opciones la creencia más generalizada en la población es que el CNM se decidirá según la conveniencia del poder político dominante, de modo que se consolide su dominación frente a sus contendores internos y externos y para maximizar al mismo tiempo el control político y su protección de cara al futuro.
   
Ese resultado más probable significará, sin embargo, un golpe más contra la institucionalidad democrática, que se hará más vulnerable al consolidarse los mecanismos del poder fáctico y coactivo, en vez de los procedimientos legales y constitucionales que le darían vida a los criterios de la legitimidad democrática. Cada vez más el poder se aleja del soberano y se concentra en una facción partidaria que está operando de acuerdo a la “Ley de hierro de la oligarquía” de Michels.
   
De darse ese resultado, como se espera, el país verá diluir las posibilidades de que la nación se enrumbe por los senderos que lo conduzcan a fortalecer la institucionalidad democrática, al tiempo de ver alejar las posibilidades de promover un desarrollo económico y social no solo con mayor racionalidad, efectividad y sentido de equidad, sino a la vez canalizado de acuerdo a los principios que definen la institucionalidad democrática. El poder basado en los criterios fácticos, tal como se perfila en el presente régimen, nos conducirá necesariamente a un régimen autoritario dictado por la nueva clase gobernante y su herramienta partidaria.
El problema es: ¿Esas tendencias serán reversibles y cómo?

Ordenamiento territorial turístico


La nueva presidenta de ASONAHORES ha planteado la necesidad del ordenamiento territorial de las zonas y destinos turísticos. El planteamiento viene coincidiendo con la controversia que se originara con la decisión oficial de auspiciar un proyecto de torres turísticas en la zona de Macao, contigua a Bávaro y Punta Cana.
   
Por mucho tiempo esa zona turística se desarrolló bajo un modelo de uso de suelo basado en edificaciones que no superan la copa de los cocoteros, dando lugar a un diseño con énfasis en la jardinería y el paisajismo y creando un ambiente de alta preferencia para los visitantes.
   
Ese modelo mezclado con torres distorsionaría el paisaje y la potencialidad atractiva de la oferta turística, con lo cual se introduce un elemento aberrante, que además implica un componente de inseguridad legal e institucional, con lo cual podría espantar la inversión en el sector. El modelo de torres no debería mezclarse con el de Punta Cana.
   
La situación creada merece reflexión y la necesaria “conceptualización” de políticas. Que no prime en esa reflexión el sentido distorsionante del “oportunismo” y el “pragmatismo” que pervierten la correcta conceptualización sobre los modelos de diseños de asentamientos turísticos.
¡Qué se ordenen y respeten los territorios turísticos!


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