15 Diciembre 2018 11:07 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Transporte y desarrollo

ACTUALIZADO 30.11.2018 - 7:11 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

En estudios e investigaciones se ha determinado que el transporte es determinante para el crecimiento de la economía, desarrollo de los pueblos, planificación urbana y una comunicación eficaz.
   
Para asegurar un transporte que responda a las necesidades y exigencias de la sociedad, es indispensable construir vías terrestres modernas, regular el comportamiento de quienes manejan las unidades motorizadas, vehículos confortables y un sistema jurídico sustentado en una autoridad que garantice el respeto a las leyes.
   
República Dominicana está distante de una plataforma idónea en este campo, debido al caos, circulación de unidades automóviles  en completo deterioro, neumáticos lisos, carencia de señales de tránsito, debilidad de las autoridades, imprudencia de choferes y el salvajismo que expresa la conducta de empresarios y sindicalistas que controlan el transporte de carga y pasajeros.
   
Además, nadie tiene consciencia sobre la importancia estratégica del transporte para la evolución de la sociedad, porque se ignora que se trata de un medio que permite el acarreo de mercancías, alimentos, materia prima y productos que son imprescindibles para la alimentación, el comercio, la producción y la paz social.
   
De igual modo,  profesionales, empresarios, obreros y  estudiantes se desplazan hacia sus centros de operaciones a través de  vehículos, sean públicos y privados; esto en materia de transporte terrestre; porque a nivel global desde la “Revolución Industrial” se transformó la aeronavegación, la cual permite las conexiones entre todos los países del planeta.
   
En consecuencia, el transporte es una columna vertebral para avanzar y progresar en todos los aspectos, por eso quienes dirigen a los estados deben especializar recursos económicos y definir políticas que garanticen estructuras y superestructuras viales que posibiliten una movilidad segura, cómoda, económica y confortable.
   
La industrialización, la educación y el bien común requieren de un transporte asociado a la modernidad; de lo contrario naciones como República Dominicana permanecerán en el atraso y el subdesarrollo.
   
Estas ideas expuestas en este editorial, están  motivadas por la disposición de las autoridades del Instituto Nacional de Transporte y Tránsito Terrestre (Intrant),  mediante la cual se licitarán  las rutas de pasajeros en la capital para  erradicar males como anarquía, contaminación, violación a las leyes, estrés, circulación de carros “chatarras” y todo cuanto afecta a la población.
   
También se persigue contrarrestar paros, aumentos indiscriminados de las tarifas de los pasajes y que se acorten los trayectos que deben recorrer los choferes del llamado “concho urbano”.
    
Solo esperamos que se pase de “las palabras a los hechos” y se encare con responsabilidad la crisis del transporte en el territorio dominicano, ya que es esencial en procura del progreso y la dinamización de la producción.

Protección a la vida


Prevenir accidentes trágicos y endurecer las sanciones contra quienes provocan choques que llevan luto y dolor al seno de muchas familias, es una tarea prioritaria en una política eficiente y efectiva en el transporte público.
   
Las estadísticas médicas, judiciales y policiales revelan que la principal causa de muertes en República Dominicana son los accidentes de tránsito, porque no hay seguridad vial.
   
Que se asuma un plan por la protección de vidas humanas en las carreteras dominicanas, esa es una misión perentoria.


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.