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Editorial

Mes de la Constitución

ACTUALIZADO 26.11.2018 - 6:49 pm

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Está llegando a su fin el mes de la Constitución de la República. Durante el mismo el Tribunal Constitucional ha realizado un amplio programa de actividades, dentro del cual  su Presidente, el Magistrado Milton Ray Guevara, sostuvo un encuentro con los directores y representantes de medios y programas de comunicación, dando a conocer la profusa campaña de difusión que dicho Tribunal ha ejecutado, en un esfuerzo por consolidar una cultura constitucional en el país.
   
En ese encuentro fue amplia  la información dada a conocer sobre las actividades que el órgano constitucional lleva a cabo en toda la geografía nacional, llevando el mensaje de la importancia que reviste el conocimiento ciudadano sobre la Constitución y los derechos fundamentales  constitucionales.
   
Como se sabe fuera de las modificaciones hechas al texto constitucional en el 2015 sobre la reelección, el contenido de la Constitución del 2010, corresponde a la visión más avanzada que haya tenido el texto constitucional dominicano en materia de los derechos fundamentales del ciudadano. No obstante, para su real aplicación  quedaron pendientes una serie de leyes que deben ser aprobadas por el Congreso, para actualizar dichas leyes adecuándolas a los preceptos constitucionales para su implementación. Entre esas leyes pendientes está la Ley del Régimen Electoral, que actualmente se conoce en el Congreso y sobre la cual no hay una perspectiva cierta y cónsona con los principios constitucionales democráticos.
   
Pese a la gran labor en favor de la cultura constitucional que realiza el TC en materia de educación constitucional, es mucho lo que hay que hacer para que el comportamiento de gobernados y gobernantes se ajuste a la institucionalidad jurídica de los preceptos constitucionales, dado el predominio de la cultura de la informalidad que emerge del “magma” que encierra el estilo de vida primaria y afectiva que ha caracterizado la vida nacional dominicana y su predilección por las relaciones de dominación de corte personal y oligárquico, las cuales se concretizan mediante el modelo de jefatura caudillista, de la cual brotan con tanta facilidad las orientaciones culturales y tradicionales del “continuismo y la reelección”.
  
Ese es el gran desafío que enfrenta la constitucionalidad dominicana, que no logra estabilizar una fórmula de sucesión del poder político de forma democrática, al estar condicionada por la tradición “continuista y reeleccionista”. En todo caso, es encomiable el esfuerzo del TC en materia de educación constitucional, como una valiosa contribución para que en el país la ciudadanía alcance un alto nivel de conciencia y cultura constitucionalista que facilite que el dominicano logre respetar la Ley y lo establecido por la Constitución de la República.
¡Qué  así sea!

Una sugerencia


La educación constitucional que lleva a cabo el TC pudiera potencializarse, si esa labor se integra a la plataforma tecnológica que viene desarrollando el proyecto de La República Digital, el cual contiene como uno de sus ejes su aplicación al currículo escolar en coordinación con el ministerio de Educación y que promete ser una vía efectiva mediante la cual podría ser más expedita la difusión del módulo de educación constitucional. Es asunto de coordinación y articulación interinstitucional.
¡Manos a la obra!



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