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Editorial

Importante misión

ACTUALIZADO 06.11.2018 - 5:58 pm

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El viaje del Presidente Medina a China, acompañado por una amplia representación del Gobierno, de empresarios y periodistas, puede calificarse de importante misión. Desde ya por lo que se ha anunciado, el largo viaje ha sido calificado de exitoso. Exitoso porque la misión sella la apertura de las relaciones diplomáticas y comerciales del país con una nación como China, hoy día proyectada como un gigante de la economía mundial. Exitoso por los contactos establecidos y los muchos acuerdos firmados. Exitoso por regresar con una carga de recursos, luego de obtener un préstamo de 600 millones de dólares.   
   
De todo ese éxito llama la atención lo del préstamo anunciado como última conquista del histórico viaje del Presidente. Y debe llamar la atención precisamente porque en el país diversos sectores plantean su preocupación por el problema del endeudamiento, el cual ya ha alcanzado proporciones de cuidado más allá de lo aconsejable.
   
Con la suma anunciada, unida a otro préstamo dado a conocer de forma simultánea de unos 400 millones de dólares otorgado por el BID, el gobierno dispondrá de una cuantiosa suma de dinero que en pesos supera los 50 mil millones, los cuales según lo anunciado se destinarán, según se ha dicho, para mejorar la distribución de la energía eléctrica. Se trata de un destino que ya había sido objeto de otros préstamos anteriores, los cuales no han incidido significativamente en la reducción de los niveles de pérdida eléctrica, que se sitúan por encima del 30 por ciento de la energía servida por los generadores.
   
Hay que esperar que al momento de la aprobación de esos préstamos cuantiosos, en el Congreso de la República se esclarezca con mayor precisión el destino justificado de esos préstamos, cuyo volumen agrava aún más el problema del endeudamiento del país.
   
Esa reflexión se hace necesaria, sobre todo porque esos financiamientos en el marco de un país con tanta debilidad institucional y donde la corrupción logra desviar el uso racional de los recursos públicos, esos recursos podrían caer en saco roto y los problemas seguir sin solución, como precisamente ha sucedido con el sistema energético, el cual le ha costado al país en subsidios eléctricos más de 12 mil millones de dólares y el problema permanece sin solución: con apagones, con ineficiencia y con un alto costo para el país y para los consumidores de energía, convirtiéndose en una de las barreras más pesadas para la competitividad económica.
   
Quienes defienden la carrera del endeudamiento como factor de “progreso”, deberían verse en el espejo de países como España, Grecia y más cerca, Puerto Rico, cuyo nivel de endeudamiento significó grandes sacrificios para la población de más escasos recursos. El país debe ponerse en alerta, en especial cuando el endeudamiento no se traduce en capacidad reproductiva de la nación, ni en solución de los problemas nacionales.
   
Por eso las mentes más sensatas y equilibradas, tanto de las agencias multilaterales como de las entidades nacionales, alertan al país sobre el potencial catastrófico que se cierne sobre el futuro no muy lejano de la nación, como consecuencia de tan alto nivel de endeudamiento en que ha caído el país.

¡Cordura, pues, con el endeudamiento!


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