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Editorial

Cuestionamiento global

ACTUALIZADO 31.10.2018 - 7:41 pm

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La humanidad contemporánea está asistiendo a una fase en su evolución en la cual se están produciendo fenómenos que deberían llamar la atención del liderazgo global, así como de los intelectuales y pensadores del mundo.
   
Esos fenómenos tienen relación directa con la guerra, sobre todo en Medio Oriente, donde el horror causado por la destrucción y la muerte en masa de poblaciones enteras, ha dado paso a una explosión migratoria masiva, que se dirige especialmente hacia los países europeos, los cuales han tenido que adoptar medidas de emergencia para enfrentar la avalancha humana que busca refugio frente a los estragos de la guerra.
   
El fenómeno ha traído consigo la emergencia de toda una mentalidad xenofóbica y anti inmigrante que retrotrae a la civilización occidental a sistemas culturales “salvajes” que reducen las posibilidades de la convivencia humana pacífica. Esas nuevas tendencias han fortalecido a los movimientos políticos de derecha en todo el mundo, los cuales se refugian a su vez en la extrema concepción neoliberal de la economía.
   
A medida que esta concepción del mundo se ha ido expandiendo con la globalización, se han hecho evidentes sus dos grandes fallas como son la pobreza y la desigualdad, por un lado, y la devastación del medio ambiente y los recursos naturales por el otro. Esos resultados visibles en muchos pueblos, han agravado y acentuado el problema de la concentración de la riqueza en pocas manos y la pauperización de las grandes mayorías de la humanidad, resultando el orden social mundial en un sistema de inequidad, donde no se justifica que el uno por ciento de la población mundial se apropie de más del 50% del producto, mientras el 99% solo se reparte menos del 50%.
   
Esas realidades de guerra y pobreza globalizadas son las causas directas de que una gran masa humana tenga que desplazarse de sus países de origen hacia otros países en búsqueda de mejores condiciones para sobrevivir. Las migraciones son un fenómeno universal y de todos los tiempos. Pero en los tiempos contemporáneos el fenómeno se ha acrecentado y precipitado por la guerra y la galopante pobreza que significa exclusión y miseria. Por eso Latinoamérica tiene que observar sorprendida las inusitadas caravanas de inmigrantes que se desplazan por Centroamérica, pasando por México y con destino hacia los EE.UU.
   
El fenómeno ha causado la reacción negativa del gobierno norteamericano, el cual ha dispuesto una fuerza militar considerable para enfrentar como si fuera otra guerra esa avalancha humana que no busca guerra, sino una oportunidad para sobrevivir. El fenómeno es espantoso y debería despertar los mejores sentimientos de la humanidad.
   
Sin embargo, la respuesta militar prevista por el gobierno de los EE.UU más bien evoca el drama  del “holocausto”, cuando lo que debería provocar es más que nada la reflexión de los líderes y pensadores del mundo, cuestionándose sobre cómo la institucionalidad económica y política que rige en los países está provocando los niveles de exclusión que obliga a millones de personas, mujeres y niños, jóvenes y ancianos y hombres sin esperanzas, a protagonizar la penosa y dolorosa cadena humana que simbolizan esas migraciones masivas.
    
Los líderes y pensadores del mundo tienen la obligación moral y humana de manifestarse.

¡Qué no pase por alto esa inhumanidad!    



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