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EE.UU, China y RD: Nuevas perspectivas

ACTUALIZADO 04.10.2018 - 5:27 pm

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La decisión soberana de la República Dominicana de establecer relaciones diplomáticas con China, que integra al país a ese gran mercado mundial que hoy día representa China en el concierto de las naciones, ha sido considerada como un paso inevitable, racional y necesario.
   
Aunque ya hace casi cuarenta años que los EE.UU establecieron relaciones con el gigante asiático, también de forma soberana y sin quejas de los demás países, la decisión de la RD y de otros dos países de Centroamérica, Panamá y El Salvador, ha creado serias inquietudes dentro del gobierno de los EE.UU, país que tradicionalmente ha ejercido gran influencia directa en la estabilización o desestabilización política en esas naciones.
   
Esas inquietudes se manifestaron con el llamado a sus embajadores, a fin de recibir orientaciones sobre cómo manejar la nueva situación por la inesperada entrada de China a una región que tradicionalmente los EE.UU han considerado su “patio trasero”. La presencia China al caer en su “patio trasero” constituye una especie, si no de amenaza, si de una provocación competitiva de parte de un país que como China, por el volumen de su economía, significa una gran influencia que forzaría a unas relaciones internacionales es a diferencia del unilateralismo que prefieren los EE.UU, a decir de la posición formulada por el Presidente Trump recientemente en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
   
Esa contrariedad de los EE.UU quedó claramente expuesta por la embajadora norteamericana en El Salvador cuando dijo que su país continúa analizando  sus relaciones con los tres países de Centroamérica y del Caribe que establecieron relaciones con China recientemente: “van a seguir analizando las relaciones y también la política, pero eso va a durar algunas semanas y meses, porque estamos hablando de un proceso que envuelve a la Casa Blanca, el Congreso y diferentes agencias  involucradas”.
   
La advertencia encierra un cambio en la estrategia de los EE.UU respecto a esos tres países que involucra a la República Dominicana, y ya es conocido públicamente que los programas de cooperación en materia de narcotráfico, inmigración, salud, educación, seguridad ciudadana y comercio estarán condicionados a la competencia que se promueva en esos países a favor del país máximo competidor de los EE.UU en el plano internacional, frente al cual los EE.UU considera que estos países deberán observar “mucho cuidado” en la apertura que les ofrezcan en la región.
   
Aunque el mensaje diplomático reconoce la “soberanía” de esos pueblos, la situación eleva el nivel del conflicto de intereses y nos obliga a entender que una cosa es la teoría universal de la democracia y otra muy diferente son los “intereses” en juego en las relaciones entre los países y naciones. Por lo general los “intereses” predominan por sobre los “principios” y por lo tanto nuestro gobierno, muy diestro en el manejo de la teoría marxista sobre el estado capitalista, civilizado o salvaje, deberá tomar nota de la nueva situación creada para definir y aplicar un esquema pragmático que armonice los conflictos de intereses que habrán de surgir. En ese orden, ha sido inteligente por el Gobierno la concesión de la licitación a una empresa norteamericana para la compra del carbón que requerirá la Planta de Punta Catalina.

¡Estamos advertidos!  


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