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Editorial

Fórmula para el cambio democrático

ACTUALIZADO 12.09.2018 - 7:22 pm

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Algunos sectores de opinión plantean la necesidad que tiene el país de una transición democrática que viabilice el cambio de la situación actual, por una donde el crecimiento de la economía se traduzca en prosperidad para la población, al tiempo de que se fortalezca la institucionalidad democrática, de modo que el país alcance la estabilidad y el orden social, sin delincuencia y criminalidad, y que de ese modo se logre la mayor seguridad ciudadana y jurídica posibles que permitan superar la situación de la descomposición social y moral que caracteriza a la nación.         
   
Para esa misión dentro de una visión democrática, se hace imperativo que la mayoría de los grupos que conforman la resistencia democrática se integren, mediante una unidad mayoritaria de la población, bajo una visión desarrollista que haga viable la transición para el cambio democrático de la República.
  
Para ello se debe aprovechar la oportunidad que ofrecen las próximas elecciones, cuando el pueblo deberá acudir a las urnas para escoger las nuevas autoridades de la nación, de modo que el país recupere el mayor equilibrio entre las fuerzas políticas que garantice una mayor democracia en el juego político.             
   
Para lograr esa anhelada unidad dentro de las fuerzas políticas democráticas, aun dentro del actual contexto del oportunismo clientelar, se pudiera acordar una fórmula mediante la cual todos los partidos democráticos convengan que la boleta electoral de la oposición a nivel presidencial, la encabece el partido de la oposición que alcance la mayor favorabilidad neta en la población y que ese partido elija el candidato presidencial de la coalición, mientras que de los demás partidos coaligados se escojan los mejores candidatos a las demás posiciones electivas, de forma proporcional y consensuada, donde se garantice la mayor calidad de los escogidos. Para esto hay que superar el individualismo egocéntrico que por lo regular impide el ejercicio de la racionalidad política constructiva.
   
Acompañando ese proceso unitario la transición para el cambio debe apoyarse en un equipo humano que esté dotado de una visión coherente sobre el proceso de desarrollo y con suficiente nivel de destreza para manejar al Estado con un alto sentido de la eficiencia, la factibilidad técnica financiera, así como de la  que es lícito o permitido por las leyes y las buenas costumbres éticas, para de esa manera dirigir la aplicación de los recursos del Estado, siguiendo una plataforma programática para el desarrollo del país, que conduzca a la solución de los problemas más urgentes e importantes que abaten a la población, y que hoy por hoy no encuentran soluciones efectivas y permanentes.     
   
Superar el actual orden de cosas en nuestro país, exige deponer el individualismo que divide, y abrirse a la racionalidad constructiva, de modo que se le ofrezca al país una plataforma política y una unidad nacional que garanticen el rescate de la democracia y el desarrollo nacional.
  
Un ideario político y la unidad de la mayoría en movimiento, son las condiciones iniciales que harán posibles la transición para el cambio democrático que requiere el porvenir dominicano.

¡Por una RD próspera y grande, gobernada por gente decente!     


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