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Editorial

Perspectivas con China

ACTUALIZADO 10.09.2018 - 7:20 pm

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El país luego de la decisión del Gobierno de establecer relaciones con China Popular, se abre a una gran oportunidad que pudiera aprovechar para reimpulsar su desarrollo, en especial en áreas vitales de su economía.
   
Sin embargo, esa oportunidad pasa por la mediación de la agenda del Gobierno chino, que a decir del recién llegado embajador de ese gran país asiático, en una recepción ofrecida a los medios en Santo Domingo, arranca primero con que el país reconozca que solo hay una sola China, por lo cual el país debió suspender las relaciones diplomáticas con Taiwán, considerada una provincia de la China continental.
   
Luego el embajador pasó revista a los renglones donde su país podría acordar con el Gobierno dominicano el desarrollo de proyectos en los aspectos de vialidad, energía eléctrica, puertos y otras iniciativas tecnológicas y culturales que se pudieran impulsar con la cooperación y el apoyo financiero chino.
   
Por lo visto los primeros contactos con los agentes del Gobierno han generado un clima positivo y entusiasta que promete un buen augurio entre China y la República Dominicana. Ese es el ánimo que proyecta la embajada del país asiático. Pero en gran medida los frutos positivos que se deriven de esa relación que recién comienza, dependerán de la inteligencia y adecuado tratamiento que las agencias gubernamentales dominicanas le den a esa oportunidad que coloca al país ante el mayor mercado potencial del mundo. En consecuencia es mucho lo que habrá de trabajar el Gobierno dominicano para ir concretando los frutos de esa relación.
   
Es importante tomar en cuenta que la estrategia en esas nuevas relaciones debe sentarse sobre la base de que los chinos están muy conscientes de que el intercambio socioeconómico con los dominicanos como con cualquier otro país extranjero, parte de fomentar una economía de “libre mercado”, dentro de la cual las empresas deben operar persiguiendo la eficiencia y la rentabilidad. Los asuntos políticos son privativos de cada pueblo.
   
Esa orientación podría facilitar no solo las iniciativas que se puedan desarrollar en una relación solidaria y de colaboración, sino que está a tono con el orden global basado en el libre mercado. También podría facilitar las buenas relaciones con otros países con los que el país mantiene relaciones, en especial con los EE.UU, principal socio comercial del país y el cual preconiza y difunde el “nuevo orden global” precisamente basado en el “libre mercado”.
¡Entendamos ese contexto y su mensaje!

El malestar de EE.UU


Precisamente el llamado del Gobierno americano para consulta a sus embajadores o representantes de Panamá, El Salvador y República Dominicana, con motivo de la apertura de relaciones entre esos países y China Popular, debe verse como una reacción lógica entre un país como EE.UU que es el máximo competidor de mercados respecto a la China Popular o respecto a cualquier otro competidor como también lo fuera Brasil.
   
Ese llamado de embajadores debe tratarse como un malestar propio de competidores que ven afectados no sus buenas relaciones con los países, sino los intereses comerciales de sus grandes multinacionales.
Pero con soberanía y todo, ¡cuidado con ese malestar!


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