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Editorial

¡Siempre Haití!

ACTUALIZADO 10.07.2018 - 5:49 pm

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Una inesperada medida de aumento desproporrcionado en los precios de los combustibles en el vecino Haití, ha provocado una oleada de protestas violentas, que amenaza en convertirse en crisis política que podría llevarse al gobierno de esa atormentada y empobrecida nación.
   
La violencia de las protestas ha destruido establecimientos comerciales, edificios públicos y otras infraestructuras, mediante el incendio y otras acciones destructivas y de saqueos. Haití arde, parecen decir las imágenes procedentes de ese país, mientras ciertos grupos piden la destitución del Primer Ministro de Gobierno y algunos la del propio presidente.
   
El evento, por otro lado ha dejado ver nuevamente la inexistencia de la institucionalidad del Estado, como entidad de control, mostrando un estado de anarquía y caos, donde las hordas tribales, se exhiben y movilizan en su capacidad de destrucción violenta y criminal, y donde reina la anomia social. Se confirma que Haití es un Estado fallido y sus habitantes permanecen abandonados a su suerte.
   
En esas condiciones la nueva crisis de Haití constituye una amenaza para la República Dominicana, porque de convertirse la coyuntura violenta en crisis política prolongada, el flujo migratorio ilegal de haitianos se verá en aumento, agravando una situación que como la inmigración incontrolada de ilegales haitianos ya alcanza proporciones dramáticas. La tensión a lo interior de nuestro país, también se verá elevada. La presión por una definición de una política migratoria se intensificará, así como por el establecimiento de un efectivo control institucional de la inmigración, que las autoridades de gobierno todavía no deciden, pese a las permanentes quejas de la ciudadanía sobre el particular y a los reiterados e inefectivos “operativos” militares en la zona fronteriza.  
   
El país está conminado a definir una política y un sistema de control migratorio, para darle una solución definitiva e institucional a la presión inmigratoria haitiana y a la corrupción fronteriza, que a mediano y largo plazo parecen ser condiciones, que de no abordarse y dejarse a lo espontáneo, pondrán en peligro hasta la soberanía y la integridad de la República.
   
Mantengamos la vigilancia sobre la situación descompuesta del pueblo haitiano y cooperemos en la medida de lo posible con el vecino país.
¡Pero, definamos con racionalidad, humanidad y sin odio la situación inmigratoria!

Lluvias de Beryl


El fenómeno Beryl ha provocado intensas lluvias sobre buena parte del territorio nacional, provocando grandes inundaciones que se han hecho muy notorias en Santo Domingo.
   
Las lluvias son consideradas beneficiosas para la agricultura y para el almacenaje de agua en las presas, pero al mismo tiempo, dejan ver la pobreza de vastos sectores de la población y la irracionalidad de la modernización de las ciudades, sobre todo las grandes urbes, cuyo crecimiento urbano no se acompaña de efectivos sistemas de alcantarillado para el desagüe de las aguas pluviales, por lo que se producen graves inundaciones que dificultan el tránsito y paralizan el funcionamiento de las ciudades.
¡Aprendamos la lección de la teoría humana racional!    


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