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Editorial

Antesalas de la muerte

ACTUALIZADO 06.07.2018 - 6:06 pm

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Los hospitales de Santiago están convertidos en antesalas de la muerte, porque en los mismos no hay condiciones mínimas para aplicar programas de vigilancia, control sanación y prevención de enfermedades. Estructuras físicas deterioradas, equipos obsoletos, farmacias sin medicamentos, falta de personal  y desorden institucional sumergen a los sanatorios en almacenes con pacientes “moribundos”.
   
Se trata de una situación deprimente, porque la salud de las personas se empeora en vez de mejorar su estado, porque no reciben asistencia adecuada.
   
El hospital José María Cabral y Báez, por ejemplo, está en reparación desde hace años, pero ha habido un descuido por parte de las autoridades en los trabajos, y eso ha implicado un retraso que ha provocado una crisis insostenible. Asimismo, en los hospitales doctor Arturo Grullón (infantil) y Presidente Estrella Ureña (IDSS), las precariedades impiden una  asistencia eficaz a quienes acuden en busca de atenciones en procura de superar enfermedades que les afectan. Igual situación ocurre en las policlínicas periféricas
   
Es preciso establecer que el sistema sanitario en Santiago está en estado de “emergencia”, debido a que ha colapsado, por tanto, el Gobierno debe intervenir para garantizar el derecho constitucional de la salud a la población
   
Las autoridades de  Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud deben reflexionar para comprender e interpretar la problemática sanitaria, ya que ese ejercicio impregnará consciencia de la necesidad de asegurar un sistema de salud acorde con los avances de las ciencias de la salud, evolución científica y que responda a las necesidades y exigencias de la sociedad.
   
Es oportuno, entonces, que se gestione la terminación de la rehabilitación de los edificios, instalación de equipos, designación del personal médico y paramédico, abastecimiento de medicamentos de las farmacias, institucionalizar la gerencia, aumento de los subsidios y la modernización del sistema sanitario.
   
Santiago es el epicentro de las 14 provincias que conforman la región Norte, también de Haití, por lo que la afluencia de pacientes es masiva, una clara evidencia de que se requiere de una plataforma confortable y en capacidad de responder a la demanda de salud de millones de seres humanos.
   
Para incorporarse a las actividades productivas la gente debe estar sana, y es un deber del Estado proporcionar los medios que garanticen su protección  de las enfermedades.   
Que se recuperen los hospitales en Santiago por la salud de la población que asiste a los mismos en busca de sanidad.
    

Alza desmedida de combustibles


El Gobierno ha mantenido una política que encarece los combustibles, procedimiento que se traduce en el desarrollo de un proceso inflacionario que golpea a las clases sociales de medianos y bajos ingresos.
   
Durante este año las cotizaciones de los derivados del petróleo han registrado incrementos insostenibles, situación que incide en el encarecimiento del costo de la vida, ya que el poder adquisitivo disminuye sustancialmente.
   
Hoy entran en vigencia aumentos entre tres y cinco pesos en todos los carburantes, medida abusiva y arbitraria.
   
¿Hasta cuándo estarán las autoridades abusando de la paciencia del pueblo?
   
Podría llegar el momento que brote un estallido social, porque se aplicaría la sentencia popular que reza: “No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”. Recordemos lo de Nicaragua.
¡Qué golpe!


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