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Editorial

México y López Obrador

ACTUALIZADO 02.07.2018 - 7:35 pm

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Manuel López Obrador, líder opositor en México al modelo de economía globalizada y neoliberal, así como del PRI y su largo dominio en ese país, obtuvo un resonante triunfo con su nueva coalición encabezada por su partido el Morena, alcanzando una mayoría de más de 53% de los votos emitidos, según el conteo rápido realizado por el órgano electoral de ese importante país latinoamericano.
   
El triunfo de Obrador estaba previsto de acuerdo a las encuestas electorales previamente realizadas. Sin embargo, su ascenso al poder dentro de unos 5 meses es de preocupación ya que su posición es considerada de izquierda, en momentos en que en América Latina y en EEUU se viene experimentando un proceso político de vuelta al dominio de las derechas y su apego a la versión extrema de la economía de mercado neoliberal, tal como se ha dado en Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Honduras y  Colombia, mientras que en Venezuela el socialismo del siglo XXI, sostenido por la nueva izquierda de Latinoamérica, agoniza como consecuencia de la imposibilidad dialéctica de imponer una economía socialista dentro de una sociedad capitalista y por el acoso que le han impuesto las derechas venezolanas y de los EEUU.
   
En ese contexto, el nuevo gobierno electo en México se enfrenta a serios desafíos. Por eso en su discurso de proclamación de su triunfo, puso el énfasis en un llamado a la reconciliación, comprometiéndose con el respeto al estado de derecho y a la iniciativa empresarial privada. Al mismo tiempo prometió priorizar la erradicación de la corrupción y de la impunidad. Se trata de una posición que a la vez que tiende puente de unión con los diversos sectores de la vida social y económica de México, intenta romper con las estructuras que sustentan el estado de corrupción, de criminalidad y de impunidad que han hecho de México, prácticamente un Estado fallido, dominado por las mafias políticas y del narcotráfico.
   
Pese a todo ese gran desafío, el pueblo mexicano se manifestó con firmeza, rechazando ese estado de cosas y  dándole un triunfo a Obrador que le otorga una gran legitimidad democrática, que deberá administrar con la suficiente destreza para poder echar hacia delante lo que él llama “un cambio verdadero” en México, que habrá de revertir la red de intereses creados por el modelo neoliberal, aplicado por los partidos tradicionales encabezados por el PRI y en combinación con los grandes intereses de las multinacionales de los EEUU y su gobierno. Ese es el punto crucial de donde emanan los grandes desafíos que habrá de enfrentar Obrador, una vez llegue al poder en diciembre, “si lo dejan”.
   
El triunfo de Obrador en México, por la similitud que tiene la situación de ese gran país con la situación dominicana, guardando las diferencias, deja “lecciones aprendidas” que deberíamos tomarlas como referencias para el caso dominicano. Esas lecciones son válidas tanto para los que gobiernan, como para la oposición, la cual no encuentra la fórmula para una alternativa que prenda en la población, como sí prendió Obrador en México.

¡Suerte y mucha inteligencia para el nuevo Presidente de México!


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