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Editorial

Cumbre y desafíos

ACTUALIZADO 01.07.2018 - 4:50 pm

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Siempre ha habido un divorcio entre las  resoluciones que  se aprueban en las cumbres planificadas por organismos internacionales y la práctica, porque los acuerdos no se cristalizan. Presidentes, jefes de Estado, ministros y representantes de  instituciones “prominentes”,  tanto de naciones desarrolladas como subdesarrolladas sesionan y exponen en el marco teórico los problemas esenciales que afectan a  los pueblos, pero en la praxis nada hacen para superarlos.
  
Desde hace muchos años se vienen celebrando asambleas, en las cuales se aborda la problemática social y económica; no obstante, con el paso del tiempo las crisis se empeoran porque no se emprenden acciones concretas en aras de darle respuestas satisfactorias a las necesidades materiales y espirituales de la población.
   
Esto implica que no se tenga confianza ni credibilidad en quienes participan en las cumbres, ya que son muchas las decepciones provocadas por la inoperancia de quienes controlan los poderes políticos, sociales y económicos, debido a la falta de soluciones pertinentes a los males que hunden a la gente en un mundo cargado de precariedades y adversidades.
   
El pasado fin de semana República Dominicana fue sede de la reunión del Sistema para la Integración Centroamericana (SICA), otro encuentro más de ese organismo, sin que se generen expectativas y esperanzas de cambios positivos, en vista de que los convenios se quedan en los documentos suscritos, pues los pueblos continúan a la espera de programas que garanticen oportunidades e incidan en la mejoría de las condiciones de vida de millones de personas abrumadas por el hambre, desempleo, pobreza, violencia y la delincuencia.
   
Sin embargo,  si algo positivo tuvo la cumbre organizada en República Dominicana por el Sistema para la integración Centroamericana (SICA), fue la identificación de los desafíos prioritarios que se deben afrontar con urgencia y responsabilidad.
   
Sobresale la advertencia formulada por el presidente dominicano Danilo Medina Sánchez, quien estableció que  en  la guerra comercial entre las potencias del mundo se tejen muchos peligros contra los países subdesarrollados, situación que obliga a prepararse para evitar efectos catastróficos.
  
 Además,  cambio climático, corrupción, inseguridad, iniquidad, narcotráfico, insalubridad y marginalidad son problemas que constituyen retos que ameritan de políticas eficaces, en procura de asegurar estabilidad democrática y el  bienestar colectivo.
   
También es vital distribuir con equidad los bienes y riquezas que se producen en cada país, porque así habrá justicia e igualdad social en las naciones centroamericanas, lo que influirá en la fortaleza y crecimiento de la unidad regional en la búsqueda del bien común.
   
Es preciso que los gobernantes “pasen de las palabras a los hechos” y trabajen con tesón por la dignidad humana, factor determinante para construir la paz social en la región.
   
Que la voluntad política norme el comportamiento de los poderosos por el desarrollo sostenible de los pueblos y la felicidad de todos los habitantes de los países de la región.
    
Manos a la obra,  entonces…

Juan Bosch


El 109 aniversario del natalicio del profesor Juan Bosch, quien es referente de dignidad, convoca a los peledeístas a reflexionar para que adquieran consciencia de la necesidad de retomar los principios éticos y valores morales.

Ojalá que así sea.


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