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Editorial

Caída de Rajoy

ACTUALIZADO 01.06.2018 - 5:28 pm

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La corrupción ha derribado al presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, quien fue destituido por el Congreso de los Diputados, cuyo proceso es un régimen de consecuencias de los actos de corrupción practicados desde el poder.
   
Una lectura se desprende de este acontecimiento: la fortaleza de la democracia e institucionalidad en España, factor clave para evitar que la impunidad proteja a quienes desfalcan las empresas e instituciones estatales.
   
Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), tras ser elegido por el parlamento para sustituir al líder del Partido Popular, ha jurado como nuevo presidente de España.
   
Pese a que Mariano Rajoy se resistía a dimitir de la Presidencia, al final tuvo que rectificar y dejar el poder, ya que era insostenible su gestión y se despidió con el siguiente mensaje: “Acepto como demócrata el resultado de la moción porque no puedo aceptar lo que se ha hecho”, es decir, se refirió a los  actos bochornosos de corrupción.
   
Rajoy ha sido desterrado  de La Moncloa con varios exfuncionarios presos, incluido el tesorero del Partido Popular, porque incurrieron en operaciones fraudulentas; esa es una lección para que los gobernantes reflexionen y decidan adoptar las medidas pertinentes en procura de obstaculizar y prevenir la corrupción.
   
El dolo se ha convertido en un “rompecabezas” en el mundo de hoy, situación que ha provocado la caída de presidentes, ministros, congresistas, alcaldes y concejales en varios países; por lo menos se ha aplicado justicia.
   
La diferencia entre las consecuencias que se derivan de las acciones dolosas en otras naciones y República Dominicana, es la lamentable realidad, radica en que en esas franjas geográficas  se administra y aplica justicia en base a las constituciones y las leyes, mientras que aquí el Ministerio Público y muchos jueces encubren a los corruptos.
   
Hay que actuar con responsabilidad y con apego a la Carta Magna y el sistema jurídico para dignificar a la política como ciencia, afianzar la democracia y lograr que los principios éticos y los valores morales normen el comportamiento de quienes dirigen a las instituciones del Estado.
   
Urge que la ética y la moral sustenten el ejercicio político y la administración pública, porque es esencial  para democratizar al Estado con prácticas y gestiones confiables, honestas y responsables.
   
Que los políticos dominicanos actúen con transparencia por el bienestar de la población, la evolución de la sociedad y la construcción de una verdadera democracia para impedir el colapso del sistema político, y por consiguiente, de la nación.
   
¿Están en disposición de aceptar los retos en esa dirección? Eso espera el pueblo.

Prevención


Se ha iniciado la temporada ciclónica, época tenebrosa porque los fenómenos naturales causan estragos, debido a que dejan muertos, destrucción de los medios de producción y desastres abismales.
   
Las autoridades dominicanas deben asumir un plan preventivo para evitar situaciones calamitosas en zonas vulnerables, las cuales están habitadas por miles de personas empobrecidas.
   
Solo la prevención mitigará los efectos de los huracanes, por tanto, no se puede esperar el azote de los vientos y las lluvias para proteger a la gente.


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