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Editorial

Hospitales vacíos

ACTUALIZADO 13.05.2018 - 8:43 pm

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Es preocupante la denuncia de la dirección del Colegio Médico Dominicano, mediante la cual establece que el Presidente de la República ha inaugurado hospitales carentes de equipos, personal, medicamentos, materiales e insumo. Resulta absurdo entregar sanatorios sin las herramientas básicas para controlar, vigilar y prevenir las enfermedades, porque no se garantiza la ejecución de programas por la salud de los dominicanos empobrecidos.
   
Además, evidencia que el país adolece de un sistema sanitario acorde con la evolución de la medicina, por eso se registran tantas muertes de recién nacidos y de pacientes adultos, debido a que no se ofrece asistencia médica eficaz para superar los trastornos que abruman al organismo.
   
Y peor aún, es agobiante que el sector salud esté bajo el control de grupos financieros que tienen como prioridad generar riquezas materiales, porque la salubridad se relega a un plano secundario. Alarma que a la problemática en los centros de salud, se le añade ahora la inauguración de hospitales vacíos, porque se trata de edificaciones sin condiciones mínimas para asegurar asistencia médica a quienes buscan sanación y curación.
   
Cómo es posible que la Presidencia de la República entregue obras inconclusas y sin equipamiento, porque se supone que previo a la inauguración se realiza una supervisión para verificar si todo está bien y si los contratistas cumplieron con los requisitos que norman un acuerdo entre el Estado y las firmas constructoras.
   
¿Quiénes están fallando? ¿El Gobierno Central recibe las estructuras físicas sin evaluarlas? ¿O los funcionarios de los ministerios vinculados a las construcciones ofrecen informaciones falsas?
   
La situación amerita una investigación urgente y pertinente, debido a que es oportuno detectar quienes son culpables de que el Presidente proceda a inaugurar sanatorios sin terminar, a fin de corregir la anomalía y aplicar las sanciones de rigor a quienes se burlan del pueblo.
   
Hay que transformar los hospitales en centros de  recuperación de los enfermos, porque en la actualidad son antesalas de la muerte.

Desborde delincuencial


Los santiagueros sufren los efectos de las acciones delincuenciales, debido a la incapacidad de la Policía Nacional para controlar a quienes intranquilizan a las familias, con  operaciones criminales que  crean un ambiente de terror. Casi todos los fines de semana pandilleros radicados en los sectores Cerro de Papatín y la Yagüita de Pastor protagonizan enfrentamientos que dejan muertos, heridos y la tensión en esas comunidades.
   
En Don Pedro los delincuentes se han adueñado de los espacios, hasta el punto que los ciudadanos  transitan atemorizados, porque en cualquier momento pueden ser blancos de ataques de los facinerosos. Igual situación se vive en barriadas, urbanizaciones y los municipios de la provincia de Santiago; los malhechores imponen la violencia y mantienen en zozobra a la colectividad.
   
Secuestran a plena luz del día a un empresario y las autoridades policiales no han logrado dar con los raptores; la gente está desprotegida.
   
Asaltan el área de emergencia de una clínica y todo sigue igual; la sociedad está a merced de los facinerosos.
   
Urge que la Policía asuma su misión de proteger vidas y propiedades, porque así lo requiere la tranquilidad de la población.


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