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Legalidad, legitimidad y democracia política

ACTUALIZADO 13.04.2018 - 6:29 pm

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En buen derecho se establece que hay procesos que son legales, pero no legítimos, a pesar que en ciertos aspectos los términos son sinónimos. De igual modo,  se promueven proyectos que parecen basarse en la democracia, sin embargo, cuando se analizan con profundidad resultan antidemocráticos.

Cuando en el Congreso Nacional  se aprueban leyes y resoluciones se crea una jurisprudencia legal, legítima y democrática, eso es cierto a la luz de la Constitución de la República.
   
No obstante, si las leyes son consecuencia del uso de la fuerza que da el poder, las mismas carecen de legitimidad, debido a que se sustentan en intereses particulares, por tanto, perjudican al pueblo.

Legitimidad y democracia es cuando se definen sistemas constitucionales, a partir   del consenso y el debate de ideas que permitan actuar en torno a la verdad y la razón, siempre con la voluntad de favorecer a la mayoría.
   
Es imprescindible asociar la legitimidad a la participación y representatividad de los pueblos en las discusiones que aseguren acoger las propuestas idóneas para elaborar y redactar la Constitución y las leyes en beneficio de la colectividad.
   
Vista la situación desde esa óptica, se observa que la aprobación de la Ley de Partidos, Organizaciones y Movimientos Políticos tiene ribetes legales porque ese poder del Estado tiene facultad en esa dirección, pero no es legítimo porque se ampara en el poder y los senadores actuaron de espalda a la mayor parte de los ciudadanos, porque las conclusiones de las encuestas realizadas en el país revelan que cerca del 70 %  de los dominicanos desaprueba las primarias abiertas.
   
A pesar de esa posición mayoritaria, 22 senadores peledeístas y dos reformistas decidieron aprobar ese método para que los partidos seleccionen a sus candidatos a los poderes Ejecutivo, Congresual y Municipal; esa disposición es antidemocrática.
   
República Dominicana necesita un sistema político auténtico y democrático, lo que es posible con la participación de todos los segmentos que conforman la sociedad.
   
Es importante que los dominicanos asuman una ciudadanía responsable, máxima categoría política del ser humano, para luchar  por un régimen legal, legítimo y democrático, porque así lo amerita el bien común.

Hay que erradicar el autoritarismo para construir un sistema político justo y humano, lo que implica encarar grandes retos para derrotar a quienes obstruyen la democratización del Estado.
    
Que el amor patrio guíe el comportamiento de los ciudadanos para edificar con solidez una democracia representativa y participativa.

Advertencia peligrosa


La advertencia del embajador ruso ante  la ONU sobre una posible guerra entre Estados Unidos y Rusia, genera preocupación e incertidumbre porque una confrontación bélica degeneraría en una catástrofe mundial.
   
En este momento las dos potencias mantienen una guerra de palabras, situación que provoca nerviosismo en el globo terráqueo, porque se teme que se pase a las acciones militares.
   
Rusia y Estados Unidos deben recurrir a la diplomacia, y a la política en procura de un entendimiento por la paz de la humanidad. Eso es lo que importa.


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