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Editorial

Tensión mundial

ACTUALIZADO 12.04.2018 - 6:49 pm

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La amenaza que hiciera el presidente Trump de los EEUU de bombardear a Siria, ha creado un pánico global porque un ataque de la primera potencia a ese país del Medio Oriente, podría provocar la intervención de la otra potencia militar como lo es Rusia, lo que enfrentaría entonces a las dos potencias del mundo, hecho que podría degenerar en la tercera guerra mundial que de utilizar el armamento nuclear disponible por ambas potencias determinaría seguro el fin de la civilización humana y del planeta tierra. Eso ya se sabe.
   
Se trata de una eventualidad apocalíptica que constituye una locura, donde Rusia y EEUU comprobarán la eficiencia de su arsenal bélico, pero con un saldo que solo nos hace recordar la máxima del pensador alemán Franz Hinkelammert sobre “la irracionalidad de lo racionalizado”, ilustrada con la caricatura de dos cortadores de árboles sentados en sendas ramas que van a cortar para demostrar la eficiencia de sus instrumentos y sus destrezas, pero que al cortarla no solo demostrarán su “eficiencia”, sino que caerán poniéndole fin a sus vidas. El resultado constituye una negación de la “racionalidad reproductiva” de la vida, por eso la máxima de “irracionalidad de lo racionalizado”.
   
Traslademos ese resultado de la “irracionalidad de lo racionalizado” a la confrontación entre Rusia y los EEUU en el campo de Siria, y ante la previsión de la destrucción total de la vida y del planeta, entonces es fácil comprender el rumbo tan errado y nefasto que sigue ese conflicto entre las naciones y que tiene lugar a consecuencia de los intereses y grupos encontrados que tienen origen dentro de los sistemas económicos y políticos, que no toleran una convivencia humana y pacífica en el marco de un mundo que aspira a la multipolaridad, solo porque la ley del monopolio que brota de un sistema de intercambio de mercados desregulados exige la dominación total y unilateral de los monopolios que aspiran a imponerse sobre toda la pluralidad de naciones.   
   
Ante la amenaza y la destrucción total, se impone, pues, una conciencia global racional y humana que implique ponerle freno a la conciencia enajenada de los intereses particulares y monopólicos que se alimentan de la lógica de “la irracionalidad de lo racionalizado”. Los intereses privados de los monopolios deben sujetarse a las reglas globales que aseguren la convivencia pacífica y la sobrevivencia humana y del planeta.

¡Por Dios paren esa locura global!

Las “Primarias Abiertas”


Esa misma lógica de la “irracionalidad de lo racionalizado” está presente en la imposición monopólica de las primarias abiertas y simultáneas. Solo hay que pensar en dos efectos previsibles de tal despropósito antidemocrático: Primero, a lo interno de los partidos el partido hegemónico que monopoliza las instituciones y los recursos, podría, usando ese mecanismo, hacer perder a los candidatos contrarios al candidato oficialista al manipular a electores abiertos y cautivos para que voten en contra de los oponentes; Segundo, lo mismo se aplicaría al momento de las elecciones nacionales perjudicando a los candidatos de la oposición y favoreciendo al candidato oficialista.  

¡Las primarias abiertas, serían monopólicas y por tanto antidemocráticas!


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