19 Septiembre 2018 4:58 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

El cerco a la reelección

ACTUALIZADO 10.04.2018 - 7:39 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El problema de la reelección ha sido una permanente amenaza a la democracia en República Dominicana. Ese patrón tradicional del poder en nuestro país ha tenido su origen en una estructura social de carácter oligárquico, de la cual surgen como definidores de la estabilidad política de la nación los grupos que conforman el poder fáctico, los cuales han encontrado en el continuismo del poder político la mejor fórmula para la estabilidad de sus negocios y de sus poderes.
   
En las últimas décadas, la aspiración por el establecimiento de un régimen político democrático, ha tratado de fijar como nuevo patrón de estabilidad política la pauta norteamericana de dos períodos consecutivos a través de una repostulacion y nunca más, para los políticos que lleguen a la presidencia. La última versión de esa fórmula se aprobó en el período de gobierno de Danilo Medina, con motivo de la reforma a la Constitución que se aprobara en el 2016 para permitirle su primera y única repostulación permitida por la Constitución.
   
Se pensó que esa sería la última modificación de la Constitución con fines reeleccionista. Sin embargo, las fuerzas oligárquicas internas que se han ido desarrollando detrás del gran poder acumulado por el partido de gobierno y ahora en particular en torno al Presidente Medina, forcejean con el propósito de volver a otra nueva modificación constitucional con fines de otra reelección, con lo cual se confirma la fuerza de la tradición reeleccionista que impide el avance de la institucionalidad democrática de la nación. Los que están en el disfrute del poder necesitan su continuidad infinita en el mismo.
   
Evidentemente esa tendencia constituye una clara amenaza a la democracia y a sus principios de la separación de los poderes y de la alternabilidad de los gobiernos. Por eso tal propósito provoca una fuerte reacción y resistencia dentro de las fuerzas internas que antagonizan a los reeleccionistas, a los que se unen la resistencia manifiesta del Departamento de Estado de los EE.UU, que recientemente reiteró su rechazo a la reelección y ahora de la OEA en la persona de su Secretario General, quien ha manifestado que  “limitar la reelección no viola ningún derecho humano”, agregando que “la Convención de Venecia determinó que eliminar los límites a la reelección presidencial es un paso atrás en la consolidación democrática y que impedirla no limita los derechos de los candidatos”.
   
En ese contexto de resistencia y rechazo, nacional e internacional, la reelección luce una decisión de poca factibilidad y racionalidad políticas como para que los reeleccionistas esta vez puedan lograr la modificación de la Constitución para imponer nuevamente la reelección. Los reeleccionistas sin reelección, sin embargo, pueden explorar y hacer factible otras fórmulas para lograr el continuismo, sobre todo en circunstancias en que disponen de todo el poder político que le da el control casi absoluto del Estado y el poder económico como clase gobernante y dominante, como podría ser la vieja fórmula del “gobierno títere”, tutelado por la dominación interna que ejerce el grupo gobernante y que ya fuera aplicada por Trujillo cuando las circunstancias internacionales no les eran favorables. El “gobierno títere” resulta la fórmula transitoria del continuismo factible pero sin reelección.

¡Las circunstancias aconsejan, por el momento, el fin de la reelección!


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.