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Pérdida de empleos de calidad

ACTUALIZADO 06.04.2018 - 7:20 pm

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Es preocupante y alarmante la pérdida de 77 mil empleos de calidad en diez años en el sector industrial, porque esto tiene efectos demoledores en los campos de la producción, la economía y el desarrollo humano.
   
Se trata de una situación que convoca a los gobernantes y al empresariado a la reflexión para analizar la problemática, en procura de identificar las causas que provocan la desaparición de tantas plazas de trabajo. Esa evaluación permitirá elaborar un diagnóstico de ese cuadro crítico para definir alternativas urgentes que frenen este proceso que significa una involución.
   
La situación es de extrema gravedad, porque la revelación la formula el presidente de la Asociación de Industriales de Herrera y la Provincia Santo Domingo, Antonio Taveras, es decir, una voz autorizada porque ese sector ha sido seriamente impactado por la pérdida de una mano de obra calificada.
   
Como consecuencia del extravío de los 77 mil puestos de trabajo, la industria nacional disminuye su  participación de manera constante en la economía, debido a una baja en la cualidad de la productividad, lo que impide que el país pueda competir en igualdad de condiciones contra otras naciones en los mercados internacionales.
   
En República Dominicana, de acuerdo al líder empresarial, se registra la “desindustrialización”, lo que perjudica la economía, el desarrollo sostenible y provoca el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas, al tiempo de aislar al país de la globalización basada en la competitividad.
   
Urge recuperar la producción, la sostenibilidad de las empresa y de los empleos de calidad y todo cuanto influya en la robustez de las industrias, en vista de que solo de esa manera será posible transformar la economía con capacidad exportadora y generar las divisas que se requieren en aras  de fortalecer la productividad.
   
Todo sistema económico debe sustentarse en competencia, empleos de calidad,  sostenibilidad del crecimiento, bienestar humano, equidad social y distribución equilibrada de las riquezas.
   
Quienes dirigen al Estado deben cooperar con los sectores productivos, porque son los que agregan valor a la economía, la producción y la ubicación del talento humano en las posiciones productivas.
   
Procede entonces, ante esta dramática realidad, una alianza estratégica entre los sectores público y privado, con el objetivo de aunar esfuerzos, recursos económicos, energías y voluntades para evitar el colapso del sector industrial de la economía.
   
Las exportaciones han descendido entre un 11.2 %  y 12,5 %, lo que se refleja en el desequilibrio de las balanzas Comercial y de Pago. Si la economía continúa por ese rumbo, es lo que se advierte, en corto plazo se producirá una catástrofe social y económica, situación que podría ocasionar una crisis de incalculables consecuencias, porque se tornaría inmanejable.
   
Con este panorama no puede hablarse de crecimiento económico y desarrollo humano, debido a que la pobreza, la improductividad y los problemas sociales son males insostenibles.
   
Ojalá que se le ponga la atención que amerita esta realidad, ya que garantizaría comprender e interpretar  la magnitud de la crisis, porque es imprescindible para tener consciencia de que la sociedad está sobre un polvorín que podría estallar en cualquier momento y ocasionaría una “hecatombe” nacional.


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