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Editorial

Alicia amenazada

ACTUALIZADO 04.04.2018 - 6:48 pm

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El ejercicio del periodismo profesional realizado con sentido de responsabilidad social en beneficio de la verdad y de la colectividad, siempre encierra riesgos, incluso de la vida misma de los periodistas y comunicadores. Esa situación la vive el periodismo en muchos países y en todos los tiempos y la República Dominicana ha sido testigo de cómo las fuerzas oscuras del crimen organizado y político, han victimizado a decenas de reconocidos periodistas asesinándolos solo por sus posiciones públicas responsables en contra de los delincuentes tanto del bajo mundo como del alto poder fáctico.
   
La comunidad nacional e internacional por lo general siempre ha estado alerta ante las amenazas y los crímenes que han afectado el ejercicio serio y profesional del periodismo, considerando que esas acciones salvajes violentan el estado de derecho, la convivencia humana y el orden social e institucional.
   
Por esas razones, la denuncia que hiciera públicamente la distinguida periodista Alicia Ortega sobre la amenaza de muerte que recibiera desde el litoral de la delincuencia, relacionada con un caso de asesinato precisamente de otro periodista de La Romana, debe merecer toda la atención de la Comunidad Nacional y sobre todo de las autoridades, quienes deben acudir para brindarle toda la protección necesaria a ella, su familia y colaboradores, de modo que la colectividad nacional no tenga que pasar por una eventual tragedia, que de materializarse conmovería y traumatizaría para siempre y de forma pesarosa el alma de la nación.
   
Frente a esa circunstancia, tal como lo ha prometido luego de una visita que le girara la comunicadora, el Procurador General de la República haría muy bien en investigar esa denuncia  a toda profundidad y llegar hasta la identificación y presentación  pública de la red macabra, no importa sus ramificaciones, y someter a la acción de una real Justicia a los atrevidos, capaces de desafiar el sosiego de la familia dominicana con esas amenazas temerarias y reveladoras del nivel de salvajismo en que han caído los disociadores y sociópatas del crimen organizado.   
   
La INFORMACIÓN se une a todas las voces que se han levantado solidarizándose con Alicia y que claman por su protección. La conciencia democrática y civilista que guía a los buenos dominicanos, debe manifestarse a favor de la necesidad que tiene el país de contar con periodistas y comunicadores que ejerzan un periodismo apegado a la buena ética y comprometidos con un ejercicio responsable del periodismo.

¡Qué no perezcan en el país la libertad de expresión y la verdad!

Duquesa: Pobreza institucional


El incendio de Duquesa cuya humareda arropó a la capital por varios días, es una consecuencia directa de la pobre institucionalidad reinante en el país. Esta pobre condición social, a su vez, es un reflejo de la madeja de intereses particulares que gravitan en el manejo de las políticas públicas, las cuales se aplican solo atendiendo al oportunismo de los intereses de políticos y empresarios en su afán personal de maximizar el poder y la acumulación de recursos.
   
En ese contexto de institucionalidad débil y vulnerable, y al mismo tiempo ineficiente e inútil, Duquesa aparenta no tener solución.

¡Cuándo seremos racionales!   


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