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Retorno de Piñera

ACTUALIZADO 12.03.2018 - 7:28 pm

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Asociado a la presencia de Lula en Brasil y de Chávez en Venezuela en el contexto de la economía neoliberal en el mundo, emergió en América Latina el movimiento llamado del “socialismo del siglo XXI”, nueva modalidad antiimperialista justificada en función del combate a la pobreza, proponiéndose sacar de la pobreza a millones de personas excluidas por la economía de mercado.
  
 Ese movimiento “progresista” se fue extendiendo y llegó un momento que lo integraron más de doce países de Sudamérica, Centro América y del Caribe. De esa manera la vieja política de los EEUU de impedir otra Cuba en la región, se vio sorprendida por la misma política neoliberal que delegó en el mercado toda la estrategia de preservación de los intereses de los EEUU, descuidando la política injerencista cuya máxima rezaba “América para los americanos”.
   
Sin embargo, una serie de hechos relacionados con la corrupción en los regímenes del “nuevo socialismo”, la imposibilidad de instalar políticas económicas de naturaleza solidaria en medio de los poderes fácticos que tienen su origen en el mercado, como en Venezuela; la contradicción ética de promover multinacionales aplicando procedimientos ilícitos a nivel del comercio internacional, como se descubriera en los casos de Odebrecht y Petrobras brasileñas, crearon las condiciones favorables para el resurgimiento de movimientos políticos aliados a las derechas y al modelo de la económica neoliberal, lo que fue aprovechado por el Imperio para  redefinir  una nueva estrategia de intervención basada en los “golpes blandos” y la “judicialización” de la política aprovechando una fuerte campaña contra la corrupción y el restablecimiento de la democracia clásica capitalista. Así se restablecieron los regímenes de derechas en Paraguay, Honduras, luego en Argentina y  Brasil, mientras el régimen “chavista” se mantiene acorralado, y en Ecuador el nuevo Gobierno se apartó de la “revolución bolivariana” que impulsaba Correa.
   
El proceso de retorno de los conservadores neoliberales, ahora le tocó a Chile, donde los conservadores encabezados por Piñera, retoman el poder al desplazar a la socialista Michelle Bachelet. Las derechas retoman el poder y las izquierdas de América Latina vuelven a exhibir las debilidades que emanan de una dialéctica de la historia que hace imposible, o al menos no factible, montar una económica socialista coexistiendo dentro del contexto de la económica capitalista. El caso del comunismo chino también confirma esa tendencia, cuando el Partido Comunista se tuvo que conformar con mantener el dominio del régimen político, pero liberando la economía a través del mercado capitalista regulado.
   
La vuelta de Piñera en Chile marca otro paso de avance del dominio del capitalismo en las Américas, paso con el que Piñera se compromete a sacar a Chile de la categoría de país subdesarrollado, elevándolo al desarrollo para el 2027, a través de la sociedad del conocimiento y la innovación y eliminando la pobreza y aumentando la prosperidad.
  
Mientras Chile se prepara para ese porvenir convirtiéndose en modelo americano, las izquierdas latinoamericanas deberán profundizar en la comprensión de la dialéctica de la historia que impide instalar economías socialistas capaces de superar la economía de mercado y las fuerzas del Imperio.

¡Ese es el desafío de la izquierda latinoamericana!



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