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JCE y elecciones 2020

ACTUALIZADO 09.03.2018 - 7:46 pm

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El Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) ha prometido garantizar elecciones justas, equitativas y democráticas en el año 2020; siempre se ha establecido así, y al final los resultados no han sido confiables.
   
Es deber de los miembros de ese organismo asegurar la diafanidad del proceso comicial, en base al mandato constitucional que los faculta. Complace que el presidente de la JCE manifieste su disposición a reglamentar el proceso electoral para asegurar unas elecciones libres, limpias y transparentes y con equidad para los concurrentes.
   
Para que la democracia funcione con eficacia, es puntual que los funcionarios de las instancias oficiales cumplan sus deberes, los cuales están consagrados en la Carta Magna y la jurisprudencia que regulan el comportamiento y la conducta de quienes dirigen los estamentos estatales.
   
La reacción de quienes dirigen a la Junta Central Electoral es una respuesta a la advertencia de los líderes políticos de la oposición, quienes expusieron ante la Organización de Estados Americanos (OEA) su preocupación porque la gobernabilidad y la paz social dependerán de que en el 2020 se efectúen elecciones democráticas.
   
Aunque aquieta la posición de los árbitros electorales, lo más importante es demostrar con hechos que se trabaja en busca de respetar la voluntad popular, fortalecer el sistema democrático y emitir resoluciones creíbles.
   
Todos los reglamentos constitucionales están establecidos, solo hay que actuar en consonancia con los mismos, y sujetar las decisiones en el contexto de la Ley Suprema, ya que es la seguridad de la celebración de elecciones transparentes.

Francisco del Rosario Sánchez, dominicanidad e identidad

Ayer viernes, nueve de marzo, los dominicanos celebraron el 201 aniversario del nacimiento del líder y estratega político de la guerra independentista dominicana: Francisco del Rosario Sánchez.
   
Sánchez, quien nació el 9 de marzo de 1817, jugó roles protagónicos en la Sociedad Secreta La Trinitaria, movimiento que fraguó la Independencia Nacional, y tuvo el honor de izar la bandera tricolor en el Altar de la Patria en el acto de proclamación de la República, el 27 de febrero de l844.
   
Su firmeza con los ideales para liberar al territorio del yugo haitiano, fue clave para asumir el liderazgo, ante la ausencia de Juan Pablo Duarte, para guiar con patriotismo la cruzada por la construcción de una nación libre, soberana e independiente.
   
Sánchez tiene el honor de ser padre de la Patria, cuyo mérito comparte con Juan Pablo Duarte Díez  y Matías Ramón Mella, quienes fueron los arquitectos de la edificación de la dominicanidad e identidad nacional.
  
La mejor manera de rendirle tributo es imitando sus acciones, continuar sus ideas, enarbolar los  principios éticos e integridad que alimentaron su comportamiento  para completar el proyecto político, en procura de una independencia plena de la nación.
   
Fue herido, arrestado y fusilado el 4 de julio de l861, en San Juan de la Maguana, previo a su muerte proclamó: “Soy la Bandera dominicana”.
   
Enaltecer la figura de Francisco del Rosario Sánchez es honrar la memoria de uno de los héroes forjadores de la nación.


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