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Editorial

La mujer en su día

ACTUALIZADO 08.03.2018 - 6:41 pm

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El Día Internacional de la Mujer ha servido de motivo para que se manifieste con todo esplendor el “dualismo cultural”, que da lugar a la doble moral. Ese dualismo cultural queda claro en el caso de la situación que viven las mujeres dominicanas.
   
En ese orden, el Día Internacional de la Mujer en nuestro país, ha servido para rendir homenajes y reconocimientos a la mujer dominicana, merecedora de todo tipo de elogios y declaraciones positivas, donde se resalta su importante función social, así como su avance en el rol que viene desempeñando en la vida familiar, social, económica, cultural  y hasta en la política. Es un día emotivo y apropiado para expresar a nivel de la declaratoria todos los buenos deseos a favor de la mujer.
   
Ese es un primer plano del dualismo. El segundo plano es el de la realidad, donde se perfila el otro rostro de la situación real que le prodiga la sociedad a la mujer en general. En este plano todas aquellas buenas intenciones declarativas quedan atrás, para dar paso a un escenario en el cual se le niegan, por lo general, los derechos de la mujer y sus capacidades en igualdad de condiciones respecto al rol del hombre. La desigualdad social es un primer capítulo de esa realidad discriminatoria en contra de la mujer.
   
Pero además de la desigualdad social y la discriminación, el predominio de la cultura machista en medio de la transformación social que determina la transición de lo tradicional a lo moderno, hace que la mujer tenga que enfrentarse a la agresión del hombre quien considera que la mujer es su “propiedad” por lo que ésta debe obedecer a los deseos y caprichos del hombre en toda circunstancia. De no ser así, vemos como avanza la violencia de género con ataques frecuentes en contra de la mujer que van desde el maltrato hasta la modalidad del “feminicidio”, con un saldo anual de cientos y cientos  de mujeres asesinadas  de forma brutal. Es la violencia más dramática que pone de manifiesto la discriminación y la desigualdad que caracterizan el escenario real y cotidiano que vive la mujer dominicana.
   
Hacer desaparecer ese dualismo cultural y sus efectos perversos contra la mujer para dar lugar a una nueva realidad más a tono con los buenos deseos declaratorios, donde se respeten los derechos de la mujer en un contexto de igualdad de género, requerirá no solo de reformular el marco jurídico y de autoridad para redefinir el rol de la mujer, sino que también se requerirá de un gran esfuerzo para reencausar la educación hogareña y la educación escolar donde hombre y mujer, desde niños, se sometan a nuevas experiencias de aprendizaje y formación que los socialicen en una perspectiva de igualdad y diferencia en los roles de ambos sexos.
   
Una mayor protección a la mujer frente a la violencia de género, no solo debe buscarse a través del marco jurídico y del reforzamiento de las autoridades, sino que debe buscarse sobre todo con la transformación de la educación inter sexo para dirigirla a promover la igualdad entre hombre y mujer, desmontando la tradicional cultura machista y salvaje.

¡Qué se avance en la igualdad de género!



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