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Editorial

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ACTUALIZADO 05.03.2018 - 5:59 pm

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El 4% para Educación ha sido una de las conquistas más resaltantes alcanzada por el movimiento social dominicano y que fuera  acogida por el sector político, el cual, con motivo de las elecciones del 2012 a través de los principales candidatos a la Presidencia, se comprometió con aplicar la Ley  y dotar del 4% del PIB a la educación dominicana.     
Entre los compromisarios con ese propósito estuvo el Presidente Medina, quien no solo ha cumplido con su palabra en esa materia, sino que asumió como su principal bandera de lucha contra la pobreza, la puesta en marcha de la “revolución educativa”, que ampliaría la cobertura escolar al facilitar el acceso a la educación de toda la población en edad escolar, al tiempo que mejoraría sustancialmente la calidad de la educación, de modo que ésta se convirtiera en un poderoso motor para sacar a millones de la pobreza y para promover el desarrollo competitivo del país.
   
De esa manera con el inicio de su primer mandato, se comenzó el plan nacional de construcción de escuelas por todo el país que en este año está llegando a su finalización. En esta fase el Ministerio de Educación ha profundizado los aspectos más vinculados con la calidad de la educación, implementando una serie de reformas entre las que se encuentra la designación de los directores escolares regionales y distritales con el concurso de varios sectores institucionales privados y públicos. Para la escogencia y designación de los mismos y aplicando lo que la Ley manda en cuanto a concursos y ternas en base a las mejores calificaciones y capacidades comprobadas dentro del personal docente, el Ministerio procedió a la designación de los directores, haciendo uso también de las facultades que le confiere la Ley al Ministro
   
Hay que considerar además que con ese proceder el Ministerio se enmarca en la estrategia general para poner el aparato educativo público en condiciones de responder y alcanzar la necesaria calidad educativa, propósito al  que debería integrarse no solo toda la Comunidad Educativa, sino en especial el magisterio nacional encabezado por la cúpula gremial de la ADP. Sin embargo, el país ha visto con indignación como ese importante gremio profesoral, ha reaccionado en contra de un proceso cualitativo para la modernización y profesionalización del personal docente y administrativo, colocándose de espaldas al avance del proceso y amenazando con “rebelarse” contra las facultades que le asisten al Ministro, al tiempo de poner  en evidencia intereses ajenos a la educación y en especial a la “revolución educativa” que propicia el gobierno, y que apoya la Comunidad Educativa Nacional.
   
La ADP debería reflexionar sobre la naturaleza reivindicativa del gremio, distinguiéndola de las atribuciones del Ministro. Pero lo peor es que su “rebeldía” amenaza con paros y protestas que perjudicarían a los estudiantes más pobres, privándolos del “pan de la enseñanza”, enriquecido por la cualificación del proceso que auspicia la “revolución educativa”. También se debería pensar en las grandes pérdidas que se generarían no solo en la enseñanza, sino en todo el movimiento económico que encierran los diversos servicios que reciben los estudiantes y sus familias, así como otros sectores  de la comunidad que intervienen en apoyo de la educación.

¡Qué la ADP retorne a la cordura!



1 comentario(s)


  • 1

    Ramon Enrique Perez

    06.03.2018 - 5:59 am

    La protesta mas rara es esa de querer nombrar a los que los van a dirigir a ellos ¿cual es el propósito?


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