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Reelección y dictadura

ACTUALIZADO 13.02.2018 - 6:52 pm

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El expresidente Leonel Fernández ha hecho la advertencia de que modificar la Constitución para dar paso a la reelección, abre la puerta para una nueva dictadura. La advertencia ha causado un gran impacto dentro del propio partido de Gobierno y diversos comentarios dentro de los politólogos, quienes resaltan el conflicto interno dentro del PLD. Sin embargo, algunas referencias sociológicas podrían situar el significado y alcance del vaticinio hecho por el expresidente.
   
En primer lugar, la reelección es una vieja pauta de la cultura política dominicana y latinoamericana que nace de la necesidad de continuidad en el poder de parte de las atrasadas oligarquías nacionales que a través del modelo de “dominación personal” que se ha puesto en marcha mediante el paradigma del caudillismo, han logrado mantener la función de coordinar el ejercicio del poder para asegurar la maximización de sus privilegios y beneficios económicos, así como el máximo control del Estado y sus instituciones.
   
Ese esquema de coordinación del poder oligárquico no “burgués” en nuestro caso arrojan como resultados dos condiciones materiales que han sido las bases sobre las cuales se edifica el régimen político autoritario que se ha traducido en dictaduras, tal como sucediera con toda claridad en la Dictadura de Trujillo. Esas dos condiciones son: la apropiación de parte de los grupos gobernantes de todas las fuentes del poder político del Estado; y la apropiación de las fuentes económicas a través de las cuales los grupos gobernantes dominan la economía, convirtiéndose, entonces,  en clase social dominante y gobernante.
   
Es lo que ha venido haciendo el PLD desde el período de los 12 años de Fernández, que incluso estuvo tentado a la repostulación cuando su propia Constitución se lo prohibía, y se ha profundizado en el período del Presidente Medina, cuyo dominio incluso se ha elevado muy por encima no solo de la débil oposición, sino sobre el poder acumulado, ahora muy mal trecho, del propio grupo de Fernández.
  
Hecha esa conversión clasista, surge como condición complementaria la necesidad de adecuar las leyes y las instituciones a los intereses de esa dominación. De esa manera la Constitución, como máxima categoría de la Ley, se modifica y se define de acuerdo a los intereses de los grupos de poder dominantes, de modo que aseguren la eficacia y la eficiencia, así como la legitimidad de la dominación establecida. Entonces, la dictadura no surge de la modificación de la Constitución para establecer la reelección y la continuidad del régimen político. Al revés, eso es una formalidad súper estructural, consecuencia de la necesidad de continuidad y estabilidad de los grupos para mantener el control de toda la institucionalidad del Estado, así como mantener su autonomía económica apropiándose de los recursos públicos tanto de forma lícita e ilícita.    
   
El planteamiento de Fernández, entonces, se revela falso, pero real para justificar y animar su decisión de encabezar un gran frente opositor contra la reelección, como única vía para o forzar a una negociación o para desmantelar del poder al nuevo grupo de Gobierno que monopoliza, ciertamente como una dictadura, todo el poder político y económico en el país.

¡Qué se entiendan las bases del juego de la política!


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