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Editorial

Diálogo económico

ACTUALIZADO 11.02.2018 - 6:55 pm

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A ierta la Asociación de Empresas Industriales de Herrera y Provincia Santo Domingo (AEIH), con la formulación de la propuesta para desarrollar un diálogo económico,  con el objetivo de establecer políticas por consenso en procura de superar problemas que obstruyen el desarrollo nacional.
   
Es importante iniciar el proceso con la revisión del modelo económico neoliberal que predomina en República Dominicana, porque es clave para interpretar y comprender el desatino de ese sistema, a fin de poner sobre la mesa las debilidades y las consecuencias nefastas que generan el mismo, en perjuicio de los productores e industriales de la nación.
   
Hay que definir programas eficaces que influyan en la transformación de la economía, situación que amerita del empleo de métodos científicos de investigación, y de ese modo elaborar un diagnóstico que refleje con exactitud los aspectos negativos que gravitan en el campo de la economía.
  
Los resultados de las indagaciones detectarán las raíces de la actual crisis, por consiguiente, se convertirán en herramientas idóneas para plasmar las alternativas puntuales que aseguren la evolución económica.
   
En esa  dirección,  es indispensable que las élites políticas y económicas adquieran consciencia de la urgente necesidad de asumir con responsabilidad  desafíos y compromisos para instaurar un modelo económico orientado al desarrollo de la producción y la productividad.
   
A pesar del crecimiento de la economía, en base a las cifras que ha presentado el Banco Central, la verdad es que  República Dominicana luce rezagada con respecto a otras naciones de América Latina y el Caribe, aún teniendo potencialidades para construir un sólido liderazgo en la región.
   
Como muy bien expone la Asociación de Empresas Industriales de Herrera Provincia Santo Domingo, es oportuno un esfuerzo conjunto en interés de basar la economía en el impulso de la producción, exportaciones, frenar el endeudamiento, controlar el gasto corriente y las finanzas públicas, así como manejar la administración estatal con pulcritud y credibilidad.
   
La propuesta es saludable, pero hay que complementarla con medidas que descentralicen el Presupuesto Nacional y el Producto Interno Bruto, porque es la garantía de distribuir con equidad los bienes y riquezas que se producen en el país, así como mejorar las condiciones de vida y trabajo de obreros, técnicos, ejecutivos medios, lo que es posible con salarios acorde con la realidad, seguridad social, protección de los derechos laborales y todo cuanto permita vivir con dignidad.
   
Para alcanzar objetivos satisfactorios en la economía dominicana, es imprescindible transformar e innovar  las obsoletas estructuras políticas y económicas, renovar las instituciones públicas y erradicar la corrupción e impunidad, porque esas prácticas corrompen la administración pública y degradan la vida humana.
   
El eje temático prioritario para los cambios que se necesitan  debe ser el ser humano, puesto que sin desarrollo humano no puede haber crecimiento de la economía.
    

Mucha cautela


Una misión del Fondo Monetario Internacional  ha recomendado al Gobierno dominicano aplicar un “fuerte ajuste fiscal”, o sea, imponer nuevas cargas impositivas contra una población que no resiste más golpes económicos.
   
Las autoridades deben observar esa sugerencia con cautela, ya que la inflación disminuye el poder adquisitivo de la mayoría de las familias dominicanas, y una reforma en este momento sería demoledora.
   
Hay que rechazar, por tanto, la receta del FMI.


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