16 Enero 2018 11:01 PM

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Editorial

Resistencia al cambio

ACTUALIZADO 11.01.2018 - 12:26 am

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En los últimos tiempos el país ha sido sometido a una profunda transformación que ha cambiado la sociedad dominicana y el comportamiento de la gente dentro de un estilo de vida que parece seguir el paradigma cultural de la “modernidad”.
   
Dentro de esos grandes procesos de cambios se encuentra la transformación del propio Estado, el cual ha sido sometido a reformas en la Administración Pública. Estos procesos vienen impulsados por el nuevo Ministerio de la Administración Pública, el cual ha asumido la misión de organizar el aparato estatal de acuerdo a esquemas metodológicos de calidad de la función pública que se derivan de la concepción weberiana de la “burocracia racional” fundamentada en el respeto de la Ley, en la Eficiencia y en el Mérito, a manera de asegurar la “racionalidad” de la gestión pública en la relación medio-fin.
   
Piezas de esa transformación del aparato estatal han sido la nueva Ley de la Función Pública, la Ley de Salarios Públicos, la Carrera Administrativa, así como una cadena de procesos de reformas que ha implementado el nuevo Ministerio, como son la adaptación de la metodología administrativa del Marco Común de Evaluación (CAF) y la consecuente evaluación del desempeño para la calidad del servicio público y para la profesionalización de la función pública de acuerdo a un modelo de excelencia de la administración. Los premios nacionales y provinciales de la calidad son frutos de esa gran transformación de la Administración Pública.
   
Sin embargo, como en todo proceso de cambio, en el propio Estado se dan otros procesos contrarios que ponen de manifiesto la resistencia al cambio de parte de sectores y grupos que se resisten a los cambios, por considerar que los mismos les perjudican a sus intereses y modos de acomodación. Tal es el caso del rechazo que ha causado entre los diputados y senadores, la propuesta atribuida al Ministro Ventura Camejo, respeto al establecimiento de un Congreso unicameral y que ha servido de motivo para que senadores y diputados de los diversos grupos partidarios hayan expresado su resistencia a un eventual cambio en la actual estructura del Congreso Dominicano.
   
No obstante, hay que aclarar que de lo que ha hablado el Ministro Camejo es sobre un proceso de discusión que se iniciará próximamente sobre una propuesta para la reforma del organigrama del Estado que tiene preparada ese Ministerio, y que persigue una reorganización macro del aparato estatal. Esta gran reforma habrá de tomar en cuenta la necesidad que tiene el país de una organización estatal simplificada, que evite duplicidades disfuncionales de organismos dentro de la Administración Pública, al tiempo que haga del aparato público una organización eficiente y de más bajo costo, que sustente en el futuro próximo una gestión de los recursos públicos menos clientelista, sobre la base de una nueva ecuación presupuestal que parta de una reforma fiscal integral que modifique la presenta carga fiscal, sumamente rezagada, y también modifique la calidad del gasto, haciéndolo más racional y menos dilapidador de los recursos públicos.   
   
Conviene, pues, a la nación un debate serio y transparente sobre esa nueva estructura del Estado, de modo que el país fortalezca su institucionalidad y las posibilidades de un desarrollo sustentable.

¡Qué no se confunda esa gran reforma con la “bendita” reelección! 


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