18 Junio 2018 7:04 PM

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Editorial

Al trabajo productivo

ACTUALIZADO 08.01.2018 - 8:18 pm

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Ayer lunes marcó el reinicio del trabajo productivo que debe animar a los dominicanos para enfrentar todos los retos y desafíos que nos trae el nuevo año. Como parte simbólica de ese espíritu de trabajo colectivo, ayer lunes se reiniciaron las actividades escolares donde alumnos y maestros vuelven a encontrarse para encarar el proceso de enseñanza y aprendizaje con la esperanza de que las próximas generaciones de dominicanos lleguen a disponer de la más alta preparación para encarar los retos de la vida productiva.     
   
Ese espíritu laborioso, dedicado y sacrificado, debe manifestarse en todos los órdenes del trabajo productivo, para que los dominicanos y el país alcancen tal nivel de rendimiento y eficacia en la producción de bienes y servicios, de modo que se produzcan los niveles de excedentes que hagan realidad los buenos deseos del Gobierno para que el 2018 sea el año de las exportaciones, tal como fuera decretado al declararse el nuevo año como “año de la exportación”.
   
Con ese ánimo debemos todos comenzar el 2018 para enfrentar los retos que tiene por delante el país en materia económica, para que la economía crezca para todos con sentido de una más justa distribución del Producto Interno Bruto, de modo que el crecimiento se acompañe de la prosperidad con sentido de justicia distributiva. De igual manera, se debe trabajar para fortalecer la institucionalidad del Estado basada en el respeto de la Ley y la Constitución y en la despolitización de la Justicia, para que junto con el desarrollo económico, el desarrollo institucional  promueva una autoridad y una ciudadanía en capacidad de frenar las descompuestas tendencias a la delincuencia y la criminalidad  que tanto intranquilizan, de manera tal que vuelva el país a disfrutar del clima de seguridad jurídica y ciudadana que estimulen la inversión y la creatividad productiva.
   
El espíritu del trabajo productivo también debe contagiar a la clase política, tan responsable de las debilidades y de los atrasos organizativos del país, para que en este año la nación pueda disponer de una Ley Electoral y de Partidos como nuevo marco regulador de la dinámica de los partidos y de la institucionalidad electoral, de modo  que la política en general y en particular las próximas elecciones dejen definitivamente de ser un trauma cargado de irregularidades frutos de las malas prácticas de parte de quienes quieren imponer su voluntad de poder por sobre la voluntad del supuesto Soberano. Las próximas elecciones deben transcurrir en un clima de transparencia y limpieza de manera que de las mismas surjan gobernantes  confiables, legítimos y honestos.
   
Finalmente, ese espíritu laborioso del dominicano, también debe extenderse a la defensa patriótica de la soberanía del país, amenazada no solo por la inmigración internacional descontrolada y permisiva de parte de nuestros últimos gobernantes, propensos a negociar la soberanía al sucumbir frente a las presiones internacionales, en vez de hacer sentir el peso de su autoridad para definitivamente establecer un efectivo y respetuoso sistema de control migratorio, fortaleciendo la frontera, puertos y aeropuertos, y desmantelando la red corrupta de traficantes que venden por dinero la geografía nacional y el mercado laboral dominicano.

¡Levantemos, pues, ese espíritu laborioso integral en este 2018!



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