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La Justicia y el 2018

ACTUALIZADO 03.01.2018 - 10:31 pm

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Los buenos deseos de Año Nuevo por una sana justicia inmediatamente han quedado en entredicho con el escándalo mediático que ha provocado el tema de los permisos otorgados por una jueza de San Cristóbal a un grupo de reos de alta peligrosidad para que pasaran el fin de año junto a sus familiares y amigos.
      
La jueza justifica su decisión en la costumbre y en lo que le faculta la Ley, mientras que su superiora, la presidenta de la Corte de Apelación, procedió acusar a la Procuraduría de chantaje, al reaccionar mediante una carta que se hizo pública a las denuncias que hiciera el Ministerio Público sobre el hecho. El escándalo da paso a una confrontación entre la Judicatura y la Procuraduría, mientras el Consejo del Poder Judicial dispuso una inspección sobre la decisión de la jueza procediendo a interrogarla para hacer un levantamiento del escandaloso evento.
   
De esa manera, la opinión pública es sacudida con el primer tema espectáculo que recrea el señalado problema de la debilidad institucional, el cual se conecta con el problema de la inseguridad jurídica y ciudadana que tienen lugar por la falta de consecuencias frente a tantas irregularidades procedimentales y conductuales, detrás de las cuales germinan tantas otras inconductas violatorias de la institucionalidad legal y de las buenas costumbres.
   
La inmoralidad que emana de ese estado de situación de la Justicia y del Ministerio Público, no solo baja el ánimo de la ciudadanía, sino que hace perder la fe y la esperanza de que el estado de desorden moral pueda mejorarse, de manera que la nación pueda superar una de sus peores falencias como lo es la pobreza institucional en que ha caído  la Justicia dominicana, tan desacreditada que ha comenzado a ser suplantada por el Departamento de Justicia de los EEUU y por la cancelación de las visas de ese país a aquellos dominicanos que han sido señalados como delincuentes internacionales, como recursos de legitimidad fáctica para sancionar las malas y violatorias acciones delictivas.
   
Pero la verdadera y correcta mejoría de la Justicia en nuestro país debe buscarse a lo interno y ya voces autorizadas de los medios de comunicación señalan como condición indispensable para enrumbar la Justicia por el camino de la institucionalidad, la despolitización de los órganos de la justicia y jurisdiccionales, de modo que esas instancias sean saneadas con la integración  de ciudadanos probos, capaces y con la suficiente credibilidad para que sea realidad una Justicia independiente y creíble. Ese debería ser el objetivo político de la movilización ciudadana, para que se haga viable una “justicia fuerte, independiente y con credibilidad”, como lo ha formulado el prestante jurista de Santiago José Darío Suárez.
   
Esa sería la Justicia que el pueblo necesita, si se quiere que la nación se encamine hacia una democracia organizada e institucionalizada, que no solo garantice el estado de derecho y la seguridad ciudadana, sino que además viabilice el tránsito hacia el verdadero desarrollo económico con justicia social, para que se eleven la moral y la calidad de vida de los dominicanos.

¡Los escándalos de la Justicia deben culminar con su despolitización!



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