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Editorial

La esperanza de Santiago

ACTUALIZADO 02.01.2018 - 11:45 pm

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Al final del 2017 volvió a reaparecer la discrepancia entre la Alcaldía del municipio de Santiago y CORAASAN. El Ayuntamiento cerró el año decretando nuevamente el cierre de las oficinas de cobro de la corporación del agua situada en el edificio del Ayuntamiento.
   
Esas diferencias entre ambas instituciones ya se habían manifestado durante el año 2017 alcanzando la categoría de un conflicto que fue superado luego de que la comunidad reclamara la solución de esas diferencias, de modo que no se afectara el importante servicio de agua en el municipio de Santiago. Sin embargo, las discrepancias vuelven a resurgir intranquilizando de nuevo a los munícipes preocupados por su Santiago y sus instituciones.  
   
Los santiagueros deben fortalecer su conciencia sobre sus instituciones símbolos de su espíritu desarrollista. CORAASAN ha sido una de esas instituciones que surgiera de ese espíritu que convergiera en la Asociación para el Desarrollo (APEDI), cuando esa institución integró a un grupo de munícipes que incidieron de manera decisiva en la implementación de una cadena de instituciones que hoy día son sostén de la institucionalidad democrática dominicana y que marcaron el paso para el “gran cambio” que transformó y modernizó al país.
   
CORAASAN que fue parte de esas iniciativas, contó con el decidido apoyo del Gobierno de la República y del sector privado y cuyo modelo de gestión y administración, con un gran énfasis en las normas y los procesos técnicos, se ha constituido en una referencia modélica en el país, como la más eficiente corporación del agua con los mejores índices de rendimiento.
   
Esos resultados acumulados en más de cuatro décadas, fueron además alcanzados por el esfuerzo de hombres de Santiago que dedicaron tiempo y trabajo del más alto nivel profesional como los que ofrecieron en materia ambiental y de recursos naturales los ingenieros Jimmy Pastoriza, Luis Crouch, Don Víctor Espaillat, el Ing. Nicolás Batlle, primer director de CORAASAN, y el Ing. Millo Peralta, quien hasta la hora de su fallecimiento fue el representante de APEDI en el Consejo Directivo de CORAASAN. También fue notable la intervención de Ucho Álvarez como síndico de Santiago en la canalización y autorización de CORAASAN.
   
Todos esos valiosos munícipes no solo poseían un alto dominio sobre el importante tema del agua, sino que dedicaron horas, días y años a la  investigación y al conocimiento sobre el manejo de cuencas y la conservación y uso del agua como factor básico del desarrollo. Todo ese gran esfuerzo que se concretizó en la institucionalidad de CORAASAN pudiera ponerse en riesgo por un conflicto entre Ayuntamiento y CORAASAN, que no tiene aparente razón de ser, porque no hay situaciones jurídicas, económicas y administrativas entre esas dos instituciones que no se puedan conciliar razonablemente en la mesa de las negociaciones.
   
Por eso se sospecha con razón que el conflicto o es de carácter personal y/o solo se explica por razones de las diferencias que caracterizan la dinámica interna del partido oficial.
   
La Comunidad de Santiago debe cuidar a CORAASAN como legado de su espíritu desarrollista y de sus grandes munícipes, para que no caiga víctima de la sin razón de la política.

¡Qué salven con el diálogo el legado de CORAASAN!   



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