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Editorial

Empresarios del futuro

ACTUALIZADO 05.12.2017 - 9:50 pm

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El crecimiento económico en República Dominicana que ha sido constante y del más alto nivel en la región, no ha podido reducir la pobreza de forma significativa, al tiempo que parece no impulsar el avance de las clases medias, según lo establecen los empresarios agrupados en la Asociación de Empresas Industriales de Herrera y Santo Domingo (AEIH).
  
De acuerdo a su Presidente, Antonio Taveras Guzmán, Latinoamérica avanza hacia la consolidación de la clase media, mientras que en nuestro país ese segmento sufre un declive. La afirmación la hizo apoyada por las informaciones emanadas de los estudios hechos por el Banco Mundial, según los cuales por cada punto de crecimiento del PIB la pobreza en América Latina cede 4.5 puntos porcentuales, en tanto que en RD el efecto es de solo 2.7 puntos porcentuales. Asimismo, señala que la proporción de la clase media en Latinoamérica es de 37%, mientras que en RD es solo de 29%.
   
Por esas razones el Banco Mundial al referirse en sus estudios a República Dominicana ha establecido que nuestra economía obedece a un modelo de crecimiento sin prosperidad, y ese rasgo de altas tasas de crecimiento anual ha permanecido por décadas. Ese rasgo se ha acentuado cada vez más a consecuencia de que el contexto internacional a partir del 1996 le impuso al país el modelo neoliberal, que ha significado un vuelco de un modelo de economía y de empresarios desarrollistas, como el que se iniciara a partir del1966, por un modelo de economía y de empresarios orientados por la función-objetivo de hacer crecer la tasa de crecimiento, conjuntamente con la maximización de las ganancias, como expresiones del espíritu de la acumulación de dinero.    
   
Esa es la razón de que el país no disponga de una estrategia efectiva para combatir la pobreza y para aumentar la proporción de los segmentos de la clase media. Ese diagnóstico asumido por el grupo empresarial de Herrera, podría ser el germen de una nueva mentalidad empresarial más  consciente de las limitaciones que mantienen socialmente rezagado al país, mentalidad de la cual debería emerger una visión al menos desarrollista, que conduzca a políticas públicas desde el Estado, que  promuevan una economía que crezca pero con prosperidad y que arrastre al bienestar a las grandes mayorías nacionales.    

Los políticos también deberían poner sus ojos en ese tipo de actitudes empresariales por el desarrollo, para que coadyuven  en el proceso de modificación del actual modelo de crecimiento que hasta ahora solo beneficia a las minorías oligárquicas políticas y económicas. De manera tal que los políticos, como clase manejadora del Estado, impulsen el nuevo modelo de crecimiento económico con prosperidad, que reduzca la pobreza y ensanche la clase media, tal como lo visualizan los empresarios de Herrera.  
   
El desarrollo del país requiere, pues, de un relanzamiento de una nueva mentalidad empresarial desarrollista, para que en el país se den el progreso y el crecimiento con prosperidad y para que pueda ser verdad una democracia política institucionalizada y organizada, sustentada en una gran clase media y no en una vasta “ciudadanía de la pobreza”.

¡Si, vayamos por nuevas élites empresariales comprometidas!



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