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Editorial

Por la no violencia contra la mujer

ACTUALIZADO 26.11.2017 - 11:00 pm

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La sociedad dominicana está conmocionada por los ataques salvajes que muchos hombres ejecutan contra mujeres indefensas; los feminicidios abruman a la población nacional.
   
Informaciones obtenidas en los archivos policiales y judiciales, así como en los diarios,  establecen que cada año en República Dominicana  son asesinadas 200 damas, cuya cifra es alarmante y preocupante.
   
El pasado fin de semana, en especial el sábado 25 de este mes de noviembre, fecha consagrada por la Organización de las Naciones Unidas como “Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer”, en atención al crimen de Estado durante la tiranía que     dirigió Rafael Leónidas Trujillo contra las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, se realizaron manifestaciones masivas en rechazo a la acción brutal contra el género femenino.
   
Instituciones oficiales, organizaciones comunitarias y ciudadanos independientes caminaron por la protección de la mujer y por la paz, porque no quieren que otra mujer caiga víctima de la agresión.
   
Pero el panorama no es propio de República Dominicana, sino que en todas las naciones de América Latina, el Caribe y otros continentes la situación es dramática, con el trágico balance de 60 mil asesinadas, por eso el mundo se movilizó por la paz.
   
Hay que orientar y educar en el seno de la familia, la escuela y el entorno en que se desenvuelven los seres humanos para concienciarlos sobre la necesidad de la convivencia pacífica y para respetar el derecho a la vida.

Estado, familia, medios de información e iglesias deben aunar esfuerzos y voluntades en procura de frenar la oleada criminal que degenera en la aniquilación de féminas desamparadas; es preciso recordar que las hermanas Mirabal fueron asesinadas porque se consagraron a luchar por la dignidad y la libertad, es un deber  honrarlas poniendo en práctica sus ideales.
   
Frente a la violencia intrafamiliar hay que enarbolar sentimientos nobles para cultivar el amor, expresión sublime de la belleza  y la sensibilidad del ser humano, valores indispensables para amar a los semejantes y construir la paz.
   
Pasar revista a la historia es descubrir que la mujer siempre ha sido marginada, discriminada, violada y oprimida; se trata, entonces de una cultura machista estructural, por tanto, la educación es la herramienta clave para transformar la mentalidad del hombre.
   
Agresiones físicas, verbales y humillaciones, sin que las autoridades tomen las medidas pertinentes para evitar desgracias lamentables, culminan con lo peor: la muerte.
   
Se debe reflexionar y luego de un examen riguroso del interior, determinar si el comportamiento aparta al hombre de  la civilidad y la razón, con maltratos físicos y psicológicos a la mujer.
   
A la mujer hay que amarla y protegerla en todas las circunstancias, porque es la mitad de la humanidad y madre del otro 50%, o sea, que ella es fuente de luz y de vida.
   
Entregar amor cada día, es la fórmula idónea contra la violencia; a testimoniar afectos, pues, a la mujer por la tranquilidad en la familia y en la sociedad.
    
A proteger a las mujeres con respeto y admiración,  esa es la tarea que hay que asumir con responsabilidad y con amor.


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