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Editorial

Debilitamiento democrático

ACTUALIZADO 06.11.2017 - 9:30 pm

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Las últimas encuestas sobre la opinión política de la población electoral, ponen en evidencia claras señales del debilitamiento de la democracia en el país. La encuesta Gallup inició sus entregas revelando que un 89% estima alarmante la corrupción en el país. Asimismo, para la población los principales problemas que hablan de la ineficiencia del sistema político son: delincuencia (71%), corrupción (35%), desempleo (33%) y el alto costo de la vida (29%).  
   
Corrupción y falta de respuestas efectivas a los principales problemas, sirven de base para la percepción colectiva que marca el debilitamiento de la institucionalidad democrática. Ese debilitamiento se ve reflejado: Primero, en la indefinición de la población sobre quiénes deberían ser los candidatos de los partidos para las próximas elecciones. Dentro del PRM la indefinición sobrepasa la mayoría (53%), en el PLD el 47% y en el PRSC el 79%. Esos altos niveles de indefinición, también tienen de fondo el progresivo pesimismo de la población sobre la situación económica del país, la cual es considerada mala o muy mala para el 74%, mientras que solo para el 9% la situación es buena o muy buena. De igual manera para el 79% “las cosas van por mal camino”. Ese pesimismo sobre la situación económica y el futuro dominicano, está condicionando la indefinición del futuro político y el debilitamiento institucional del país.
   
En segundo lugar, ese debilitamiento del sistema político democrático, se evidencia en el descenso de la aprobación de la gestión de Gobierno. En efecto, en agosto del 2014 el nivel de aprobación del Gobierno ascendió a 91%, el punto más alto, en tanto que en octubre del 2017 se sitúa en tan solo el 51%, para un descenso de 40%. Esa situación contrasta con el aumento de la legitimidad fáctica del Gobierno al éste disponer cada vez más de un gran poder que se ha ido construyendo mediante el control absoluto del Estado, al tiempo de ir consolidando el dominio económico de la nueva clase política gobernante que le sirve de sustento.
   
El fortalecimiento del poder fáctico del grupo gobernante y su debilitamiento democrático, parece provocar una mayor indiferencia en la población respecto al sistema partidario, el cual registra un nivel de credibilidad y confianza de menos del 15%, mientras que la mayoría prefiere declararse independiente de los partidos, tal como lo estableciera la encuesta Mark Penn, cuando registró que el 58% de la población prefiere declararse “independiente”. El descenso en el interés por los partidos también lo estableció la Gallup, registrando un descenso en la preferencia por los dos partidos mayoritarios: mientras el PLD pasó de un nivel de preferencia de 60% en abril del 2016 a 42% en octubre del 2017, para un descenso de 18%, el PRM pasó de un 26% a un 14% en igual período, para un descenso de 12%. Esto quiere decir, que el PRM no ha capitalizado el pesimismo generado por la gestión del Gobierno y, por el contrario, también viene siendo afectado por el proceso de debilitamiento democrático. La población no percibe en la oposición otra opción posible.
  
La institucionalidad y el liderazgo democrático parecen hundirse en la indiferencia o desprecio de la población y con ello la democracia pierde la valoración positiva que despertaba en el pueblo.

¡Urge, pues, la emergencia de un nuevo liderazgo democrático!


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