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Editorial

Conmoción

ACTUALIZADO 06.10.2017 - 10:56 pm

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La oleada de feminicidios y suicidios que arropa a la sociedad dominicana conmociona, porque se pierden vidas útiles en un laberinto que atormenta y preocupa.
   
De pronto, es lo que se deduce, muchos hombres alteran su comportamiento y su conducta, y actúan sin miramiento contra la razón y la naturaleza; se convierten en “bestias salvajes” que  aniquilan a sus presas con sadismo; otras personas se turban y acaban quitándose sus vidas.
   
Estamos ante un cuadro escalofriante y cada hecho muestra escenas que horrorizan, las cuales lastiman el alma de los seres que basan su accionar en el raciocinio.
  
 Las cifras de 205 suicidios y decenas de asesinatos durante este año 2017, solo en Santiago y otros pueblos del Cibao,  expresan la gravedad de la problemática, por tanto, el Estado y todos los sectores nacionales deben meditar y ponerle atención a este drama infernal, puesto que se descalabra la familia y la sociedad en sentido general.
  
 El suceso más reciente registrado en Santiago, el cual protagonizó un joven empresario que ultimó a su exesposa y luego se suicidó, quien dejó un mensaje de voz pidiendo perdón y clamando para que educaran a sus hijas como mujeres de bien, fue desgarrador y ha provocado una conmoción nacional; este caso fue horrible y desolador.
  
 Violencia dentro del núcleo familiar, crímenes pasionales y agresiones desmedidas crean un ambiente de inseguridad que trastorna la existencia de la gente sensata y respetuosa de la existencia.
   
Obsesión, ansiedad, estrés, depresión, crisis económica, desamor, carencia de educación e irracionalidad son factores que influyen en las actitudes violentas de personas que se descontrolan y se sumergen en conflictos emocionales que llevan a ejecutar acciones inhumanas.
   
Esta panorámica convoca al Gobierno a definir políticas de asistencia profesional y emocional con la designación de psicólogos, porque se trata de los especialistas que estudian el comportamiento y la conducta humana, lo que garantiza una orientación pertinente en procura de frenar la cadena de suicidios y feminicidios que afligen a la población dominicana.
   
Además, pastores de todas las iglesias, jefes de familias, médicos, periodistas, dirigentes comunitarios, en fin, representantes de todos los segmentos sociales deben reflexionar y adquirir consciencia de la necesidad de aunar esfuerzos, energías y voluntades alrededor de una cruzada por la vida y por la paz.
   
Que se trabaje con inteligencia por la preservación de la vida  humana, ese debe ser el desafío permanente de todos los buenos dominicanos.

¿Qué pasó con Quirinito?


El misterio que rodea el proceso relacionado con el prófugo Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito), es otra evidencia más del desorden institucional y de la impunidad, como consecuencia de la complicidad de muchos actores de la justicia con el crimen organizado.
   
Certificar la “muerte” de una persona para protegerla y evitar que un tribunal la condene por un hecho criminal, es un acto vil y de traición a la patria, por eso todos los vinculados a la fuga deben ser sancionados con drasticidad.
   
En tanto, el Poder Judicial está obligado a esclarecer este caso, porque de lo contrario aumentará el descrédito de la justicia dominicana.

Urge aplicar la ley “caiga quien caiga”.


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