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Editorial

La cultura de lo ilegal

ACTUALIZADO 05.10.2017 - 9:37 pm

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El ordenamiento jurídico de la nación establece el camino legal por donde los ciudadanos deben transitar en su comportamiento cotidiano. Pero eso no sucede así en la práctica diaria del ejercicio ciudadano. Cada vez más el comportamiento de los dominicanos obedece a la ilegalidad, a la ilicitud. La Ley resulta el camino por donde no se puede transitar para alcanzar los objetivos que cada actor persigue.   
   
Dentro de ese marco conductual, no es extraño que en el país abunde la conducta delictiva que hace insegura la vida ciudadana. La prensa nos trae diariamente ejemplos paradigmáticos de ese comportamiento delictivo de la dominicanidad contemporánea. La DGII nos da a conocer la profusión de la evasión y elusión fiscal que afectan las recaudaciones, fuente principal para la sostenibilidad fiscal de la nación. Pero a esa forma de lo ilícito, se unen otras no menos atrevidas y reveladoras del desquiciamiento institucional del país, como son: el reciente hecho conocido de la fuga de la cárcel de “Quirinito”, a quien la corrupción judicial lo hizo pasar por “muerto” para sacarlo de la cárcel y probablemente del país, y así evadir su condena de 30 años por asesinato y otros delitos criminales; de igual forma se ha conocido el caso del Presidente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) de la UASD, quien ha sido sometido a la Justicia por actos presuntamente delictivos, hecho que ha provocado la protesta de algunos estudiantes y la paralización de la docencia por las protestas generadas.
   
La profusión de los hechos delictivos cobra una mayor proporción si se consideran los actos de corrupción y de impunidad que han puesto de moda la clase política en la conducción de la cosa pública. De ese modo se ha legitimado la conducta ilícita por sobre la conducta ciudadana respetuosa de la Ley. La conducta propensa a la ilicitud se ha convertido en una cultura que tiene muchísimo que ver con la función-objetivo que ha asumido la clase política dominicana y sus instrumentos partidarios, cuyo propósito es construir la nueva clase gobernante y la nueva clase económicamente dominante.  
   
Esa función-objetivo es la fuente original del estado actual de corrupción e impunidad que reina en el país. La legitimidad basada en el respeto a la Ley, legitimidad democrática, resulta para la clase política y para la ciudadanía algo menos preferida  que la conducta ilícita que facilita con más rapidez y efectividad la obtención del dinero como principal recurso fáctico para la construcción del dominio político y del éxito. La clase política y los propios ciudadanos aceptan más la legitimidad fáctica del dinero, por sobre la legitimidad democrática que procede de la Ley y del convencimiento.
   
Esa comprensión de la conducta ilícita, nos permite entender lo difícil que resulta superar el actual estado de la delincuencia y de la ilicitud en el país, a no ser que la dialéctica de la historia desate las contradicciones internas de clases, que permitan la emergencia de nuevos estamentos para el cambio bajo el formato clásico de la institucionalidad democrática fundamentada en la Ley.

¡Esa lucha hay que provocarla!


1 comentario(s)


  • 1

    Pedro Mendoza

    06.10.2017 - 1:37 pm

    Este sesudo editorial trae a mi memoria lo dicho en el 2010 por el conocido historiador británico Franklin Hartog en un articulo publicado en un diario londinense con el titulo "Regímenes de historicidad". Decía Hartog: Las sociedades de hoy enterraron la gloriosa idelología del deber, colocando en el lugar de aquella la ideologia del "presentismo". A mi modo de ver, es ese "presentismo",consistente en la creencia de que la integridad no es virtud sino obstáculo y que la acción ilegal es una conducta coherente, auténtica y justa porque facilita adquirir de inmediato todo cuanto deseo sin consecuencias, lo que está provocando en la sociedad dominicana estafas, corrupción estatal, policial y judicial, dolo, contubernio,robo, asesinatos, sicariato y la extraña aceptación de que este pais es "tierra de nadie".


Le restan 1000 caracteres.

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