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Editorial

La violencia global

ACTUALIZADO 02.10.2017 - 9:49 pm

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Con el derrumbe del bloque soviético y la terminación de la “guerra fría” se pensó que vendría un período de menos tensiones internacionales, cuando en la competencia entre el socialismo real y el capitalismo se disputaba el control e influencia en las naciones. Con el triunfo del bloque capitalista capitaneado por los EEUU, quedó el camino abierto para la instauración del reino del Mercado y de la libre empresa, por sobre el reino del Estado y la planificación centralizada. Con ello se esperaba que se disminuyeran las guerras y las acciones violentas entre los países.
  
Sin embargo, la “estrategia de la globalización neoliberal” ha impuesto el reino del Mercado a través de los mecanismos globales que vienen rigiendo el comercio internacional, así como el financiamiento internacional, dentro de la concepción de la economía neoliberal, desatando una dinámica impulsada y protagonizada por las grandes cadenas de empresas multinacionales, que en su afán de monopolizar la economía global han dado lugar a las tendencias a la desigualdad y la pobreza. Al mismo tiempo se agravan las tendencias que agreden sin contemplación el medio ambiente y los recursos naturales. La consecuencia de esos resultados de la globalización es la emergencia de los movimientos de resistencia que protestan ya no por reivindicaciones especiales, sino por un cambio del modelo socioeconómico de explotación del hombre y del ambiente.
   
El afán de expandir los negocios y acrecentar la acumulación del capital, así como de enfrentar a los movimientos sociales de protesta, ha llevado al “gobierno global” a una nueva dominación que impone el “nuevo orden” y al fomento de nuevas guerras por la apropiación de los recursos naturales estratégicos, así como en el  combate de los focos de la resistencia en las naciones dominadas.
   
Bajo esa lógica del “nuevo orden” mundial, vimos cómo los Balcanes se llenaron  de guerras atroces, luego Afganistán e Irak y más adelante Libia, Siria y Yemen del Sur. Esas guerras de exterminio humano y civilizatorio fueron complementadas  con la estrategia de los “golpes blandos” en varios regímenes como los de Egipto y de Ucrania en la vieja Europa Oriental, entre otros países. También en América Latina se han puesto en marcha acciones de ese tipo, como fue el “golpe” en Honduras, Paraguay y Brasil, así como los intentos de golpes de Estado en Ecuador, Bolivia y la misma Venezuela.
   
Esas nuevas formas de guerra y exterminio, ha dado lugar a procesos migratorios como nunca antes como los que presionan a Europa, y a acciones terroristas violentas en Europa  y los EEUU, como la más reciente en Las Vegas , Nevada, con cientos de muertos y heridos, que mantienen espantada a la comunidad internacional.
El mundo debe acostumbrarse a ese nuevo tipo de violencia criminal, consecuencia del “choque de civilizaciones”, pero sobre todo de la expansión hegemónica del “nuevo orden” mundial impuesto por la “estrategia de la globalización neoliberal”.
Las naciones que conforman la Comunidad Internacional deberán reflexionar sobre el origen de este estado de violencia definido por la guerra y el terrorismo.    

¡Una reorientación del modelo económico mundial se hace necesaria!     



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