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Editorial

Impacto positivo del ciclón

ACTUALIZADO 05.09.2017 - 10:23 pm

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La esperada temporada ciclónica trae consigo una muy positiva motivación para el Gobierno entero, el cual se concentra en la prevención y luego en la tarea de mitigar los daños que causan esos fenómenos naturales a su paso por la isla. Esa buena conducta de los gobiernos se ha hecho más sistemática e institucionalizada en la presente gestión y ya vimos como el Presidente convocó a todas las instituciones que tienen que ver con el socorro, ante la inminencia de la tormenta Irma, la cual en su trayectoria ha alcanzado la categoría 5, la máxima puntuación en la escala internacional.
   
De acuerdo a la trayectoria seguida por el recorrido del potente huracán cuyos vientos sobrepasan los 200 KM se encuentran amenazadas la isla desde su parte oriental hasta Montecristi y luego la parte norte de Haití y Cuba. El fenómeno se espera que afecte al país a partir de la madrugada del jueves de esta semana. Ante la inminencia del impacto el Gobierno se ha declarado en sesión permanente, al término de la reunión que sostuviera el Presidente Medina con La Comisión Nacional de Emergencia, instruyendo a sus integrantes a garantizar la preservación de la vida, así como de bienes en todo el país. También se dispuso que todas las instituciones pongan en ejecución los protocolos que se aplican en ese estado de emergencia.
   
Los daños físicos de los huracanes en gran medida son abordados con medidas de socorro a los damnificados y con la intervención de las instituciones públicas de ingeniería para la remediación física de los daños. Se trata de una labor “tractoril” muy cuantitativa y concreta para la cual hay una adecuada institucionalidad entrenada, además que muchos funcionarios y suplidores del Estado se animan y se prestan en la aplicación de los procedimientos de “emergencia” que los liberan de la rigurosidad de los procedimientos legales que rigen para los tiempos normales y que reducen las oportunidades para el “oportunismo”. Un aspecto que debería estar muy presente en la contingencia, es el tratamiento de las presas, cuyo cuidado debe merecer un manejo especial por los grandes volúmenes de agua que podría traer el huracán y los riesgos del desagüe o rebose violentos. No obstante, hay que resaltar la buena disposición del Presidente y sus funcionarios para enfrentar la emergencia que amenaza la tranquilidad de la población.
   
Sería igualmente deseable que esa misma disposición al enfrentar el huracán la exhibiera el Gobierno frente a otro “huracán” como lo es el fenómeno  que está abatiendo el alma nacional de la delincuencia y la criminalidad, cuya causalidad ha estado más vinculada al modelo de gestión económica, que hace prioritarios  el crecimiento concentrado de la economía, y la estrategia de la gobernabilidad concentrada en la popularidad y aprobación del Gobierno. Sobre ese flagelo institucional y moral que abate la moral ciudadana, no se logra ver un “activismo” gubernamental con similar prontitud, aparataje y efectividad, por lo que la ciudadanía tiene que conformarse o con la resignación penosa o con la indignidad en crecimiento acumulativo.

Mientras tanto: ¡atentos con el ciclón!



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