19 Noviembre 2017 8:31 AM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Qué hacer con la violencia

ACTUALIZADO 04.09.2017 - 9:54 pm

2 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El estado de violencia reinante en la sociedad dominicana debe hacer que las autoridades y los sectores más sensatos, se aboquen a una reflexión sobre el problema, sus causales estructurales, y sobre todo qué hacer para corregir la situación y poder encausar la conducta social del dominicano de hoy, propenso al delito criminal y sin conciencia.    
   
La reflexión tiene que iniciarse con el reconocimiento de que la conducta violenta es un acto aprendido, es lo que niños, adolescentes y adultos están viendo del ambiente social como “algo normal”. Esta situación es consecuencia de los cambios que han hecho que la familia sufra una severa descomposición y desestructuración  que le están impidiendo cumplir sus funciones como forjadora de “personas de bien”, gente de buena conducta. Pero también la escuela, a pesar de la “revolución educativa” que ahora está promoviendo el Gobierno, ha pasado por una descomposición que la ha convertido en una agencia de escasa calidad como para cumplir su  función de formar los “hombres del mañana”, hecho al que se le une la desintegración del “vecindario” que reforzaba la labor formadora y educativa de familia y escuela.
  
Ahora en ausencia de esos agentes de formación, los individuos desenvuelven sus vidas en el ambiente del anonimato que promueve la “muchedumbre solitaria” y que favorece la ocurrencia de la conducta desviada, situación que se ve estimulada por las deficiencias que registran las instituciones que ejercen el control represivo o coactivo, las cuales  deberían estar en capacidad de actuar con rectitud sobre los individuos propensos a la desviación y a la conducta violenta. Pero se da que ahora, como se sabe, ni las autoridades policiales ni las judiciales están cumpliendo de forma correcta su función de control externo, por lo que los individuos no temen al “peso de la Ley” y por el contrario perciben que sus desviaciones criminales podrán quedar impunes y, por tanto, sin consecuencias.
  
A esos factores se une, específicamente en relación a la violencia contra la mujer, la incidencia de la “liberación inter sexo” promovida por la gran transformación de la sociedad dominicana, liberación que se ha producido  sin que se haya modificado la vieja “cultura del machismo”, por la ausencia de una reeducación en la relación hombre-mujer que los reoriente en consonancia con la nueva situación generada por los cambios en los roles de la mujer y del hombre.   
   
Por esas razones, lo racional es que la escuela y la familia pongan en marcha una sólida acción para reeducar a hombres y mujeres en los cambios de roles, y de esa forma  adecuar sus conductas a los “signos de los nuevos tiempos” para una sana convivencia. A la escuela hay que llevar por necesidad la educación sexual, mediante módulos de dinámica de grupo apropiados para ese reentrenamiento inter sexo. De igual forma, se hacen necesarias nuevas políticas públicas para fortalecer el buen desempeño de las agencias del orden público, encargadas de la coacción y  represión legítimas para reducir la tentación a  la conducta delictiva y violenta impunes.  

¡Hay que educar contra el crimen y reprimir legítimamente la conducta violenta!



2 comentario(s)


  • 2

    George Leonel Salcé

    05.09.2017 - 8:20 pm

    Otra sugerencia podría ser la creación por el estado de fincas reformadoras autosustentables, administrada por el Ejército Nacional. Esas fincas estarían dotadas de una infraestructura integrada por escuelas y talleres donde los delincuentes emplearían su tiempo en el proceso de rehabilitación que consistiría en una formación técnica profesional y una dedicación exclusiva al trabajo agrícola productivo. Todo esto sostenido por una férrea disciplina militar.


  • 1

    George Leonel Salcé

    05.09.2017 - 8:19 pm

    Ya lo hemos mencionado en otra ocasión, estamos viviendo en un estado de calamidad nacional con este asunto de la delincuencia y la violencia que azotando todos los rincones del país.
    Las medidas de corrección a largo plazo están muy bien planteadas por el editorialista, pero, paralelo a esas sugerencias, se deben implementar medidas a corto plazo.
    Una de ella, siendo la más criticada es la pena de muerte para los casos extremos, tales como los sucedidos reciente.
    Resulta difícil tener que plantear esta medida extrema, pero asi como plantea el editorialista “ que los individuos no temen al “peso de la Ley” y por el contrario perciben que sus desviaciones criminales podrán quedar impunes y, por tanto, sin consecuencias”, entonces no queda otra alternativa que establecer un régimen de emergencia nacional, con medidas temporales extremas.
    Leonel Salce


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords